Uno de los grandes deseos de los estudios de Hollywood es suprimir las críticas, especialmente las que se realizan antes de un estreno. Dada la permeabilidad de la difusión de filmes incrementada por el uso del digital, esto es cada vez más difícil. En las redes, además, se publican reacciones y reseñas mucho antes del estreno oficial de una película, algo que suele combatirse en las funciones privadas con la firma de acuerdos de confidencialidad -que, en realidad, carecen de toda validez: hacerles caso es aceptar censura previa, aunque la represalia de un estudio puede ser no permitir el ingreso del crítico a una futura proyección de prensa. En la Argentina, por ejemplo, hasta la década de los noventa las críticas se publicaban un día después del estreno, el viernes. Solo desde hace menos de treinta años se publican el mismo día del estreno, el jueves. Esto era así porque los críticos iban a los cines cuando las películas se lanzaban en lugar de a funciones previas, así que obligatoriamente las reseñas salían el día posterior. Hoy esto es inviable e imposible. Salvo que cunda el ejemplo -nefasto- del próximo Festival de Cannes, donde, por decisión de su director artístico Thierry Frémaux, se supendieron las funciones de prensa de los films en Competencia, y se proyectarán para los acreditados al mismo tiempo que en la función de gala pero en sala adyacente.

La Asociación de Críticos de Francia protestó inmediatamente por la medida. Aducen -con razón- que hay 4.000 acreditados y que la sala Debussy -la otra sala grande del Palais du Festival, lindera a la principal, la Lumière- tiene solo 1.800 asientos. Y que, por otra parte, hay demasiada diferencia de tiempo para escribir y reportar lo que suecede con estas películas. Como represalia, los medios franceses analizan reducir la cobertura enviando menos periodistas y creando menos cobertura. Lo que Frémaux quiere reducir, según sus propias palabras, es el cúmulo de interacciones en las redes sociales respecto de una película. Hay que recordar que en realidad lo más importante de Cannes es que se trata del mercado más importante de cine del planeta, aunque las transacciones más fuertes se realizan en lujosos cuartos de hotel y no precisamente en el Mercado que funciona en el subsuelo del Palais. Es decir: el Festival funciona como ventana de difusión de películas que aún no han tenido estreno, de allí que cualquier "hype" negativo -y es el más frecuente- lastime a las películas.

Esto es esencial: para que Cannes funcione, requiere de mantener muy buenas relaciones con los distribuidores y exhibidores internacionales, que van a la muestra para comprar derechos. Por eso es que, en realidad, las películas más notables se ven en las secciones paralelas Quinzaine des réalisateurs o Semana de la Crítica, que son casi "festivales dentro del festival". Ese cine sí requiere un diálogo alrededor. También es por esta razón que, desde hace muchos años, se critica a Cannes por su acercamiento demasiado fuerte al gran aparato de la industria y del marketing. En declaraciones a Variety dijo que pertenecía "a una generación que respeta a la prensa, y no creo que un tweet sea lo mismo que un artículo serio publicado por un crítico", como respuesta a las reacciones adversas que produjo la decisión. Mientra tanto, se acerca otra polémica: las películas de SVOD no podrán, finalmente, optar por los premios de la muestra. Pero esa es otra historia.

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