Se lanza Cannes 2019 otra vez en tensión con el streaming
El SVOD no presenta películas y siguen las restricciones para la prensa
Ya se conoce la selección oficial de Cannes, el evento fílmico que cada mayo parece que va a revolucionar el universo del cine. En realidad, la parte "festival" de Cannes es una especie de cobertura para el verdadero Cannes, el del mercado, que en realidad tampoco se lleva a cabo en ese conjunto de distribuidores y productores que se dan cita en las primeras plantas del Palais du Festival. De hecho, Cannes es un evento industrial: el verdadero público es el de los acreditados (más de 4000 el año pasado) y solo muy pocos espectadores "puros" pueden acceder a las funciones.
Dicho esto, el evento está en el ojo de la tormenta en los últimos años por varias razones. La primera, la tensa aunque complementaria relación que sostiene con Netflix después de que en 2017 varias películas de la plataforma de streaming se presentaran en la Competencia. Y después de que, en esa oportunidad, el presidente del jurado Pedro Almodóvar declarase que no iban a premiar películas de plataformas en streaming. Pesaron las protestas de los exhibidores de cine. El año pasado, directamente no se invitó a la firma a participar. Pero Netflix compró varias de las películas premiadas: de hecho, alteró el mercado con esas compras. Es decir, ganó sin competir. Y este año la relación continúa tensa: de hecho, no habrá películas de Netflix en ninguna sección, ni siquiera en las "noches especiales" que se utilizan de manera promocional para ciertas películas.
Este año la selección es bastante canónica, y muchos creen que la Palma será de Almodóvar
Pero el mayor problema es el de la prensa. El año pasado, Cannes desarmó las funciones de prensa matutinas, previas a las galas nocturnas de cada película. La prensa podía ver cada película en la función respectiva del día siguiente. Razón: evitar los spoilers antes de la gala -o, en realidad, el comentario despectivo que pudiera quitarle brillo al filme. Las protestas fueron enormes. Este año, las funciones matinales se reinstauran, pero en principio solo para periodistas de radio y televisión que deben pre producir sus fragmentos y grabarlos. La prensa escrita y de web podrá ver las películas a la misma hora de la gala en una función paralela (lo que, de algún modo, es una mejora), aunque el embargo de información hasta que terminen los títulos de crédito de cada exhibición central continúa. La razón visible es evitar los spoilers. La real: no hundir las posibilidades comerciales de cada película cuando se están negociando derechos de exhibición.
Este año la selección oficial es bastante canónica: Almodóvar, los hermanos Dardenne, Arnaud Desplechin, Jim Jarmusch o Xavier Dolan están allí (y quizás sea, finalmente, el año de Almodóvar, el hombre que más quiere la Palma de Oro sobre la Tierra, aunque tenga un par de Oscars). Pero es lo de menos: lo importante es que el festival, como todo el negocio del cine, se encuentra en una encrucijada. Se verán, pues, las reacciones.
