Poco después de haber alcanzado el extraño récord para un músico de jazz de vender un millón de copias de un disco, el saxofonista Charles Lloyd desapareció de la faz pública durante casi diez años. Antes de ese retiro autoimpuesto, Lloyd había encarado un recorrido suficiente para forjar el status de leyenda que hoy ostenta.

Oriundo de Memphis, se formó con Phineas Newborn y alternó en sus primeros entreveros musicales con B.B. King y Howlin Wolf, para luego adentrarse en el jazz de vanguardia, que en ese entonces asomaba de la mano de Ornette Coleman, Eric Dolphy y Charlie Haden.

Algunos tal vez lo recuerden por haber oficiado como una suerte de "descubridor" de Keith Jarrett, pero lo cierto es que Lloyd verificó un ascenso meteórico en la consideración de distintas audiencias cuando a mediados de los 60 armó su propio cuarteto y se lanzó a caminar festivales varios de jazz y de rock.

Esta aventura personal llegaría luego de su paso por el quinteto de Chico Hamilton y el sexteto de Cannonball Adderley. El cuarteto de Lloyd se completaba, además de Jarrett, con Cecil McBee en contrabajo y Jack DeJohnette en batería. Fue el segundo disco de este grupo, Forest Flower: Live at Monterey, de 1967, el que llegó a vender un millón de copias y le dio celebridad al saxofonista y a sus músicos. Lloyd tocó por aquellos años con Grateful Dead y hasta con Beach Boys, y compartió cartel con Jimi Hendrix y Janis Joplin. Pero el auge duró poco. La década del 70 lo encontró recluido en una búsqueda espiritual de la que emergió gradualmente en los 80, primero junto al pianista Michel Petrucciani y luego como parte de la escudería ECM, selló que lo cobijó durante más de 20 años y le produjo 16 discos. En ellos se rodeó de músicos de alto nivel como Bobo Stenson, Brad Mehldau, John Abercrombie y Geri Allen, entre otros.

Charles Lloyd es hoy venerado por todo el ambiente del jazz. Su sonido envolvente, su afán de exploración y los sucesivos redireccionamientos de su búsqueda artística le valieron crecientes adeptos en distintos países, muchos de ellos acaso ajenos a su éxito sesentista.

Este año habrá grandes celebraciones por el 80 aniversario de este músico extraordinario. Además del reciente documental en el que cuenta su historia, Arrows into Infinity, la discográfica Blue Note -con la que grabó tres discos en los últimos tres años- anuncia para el mes próximo un nuevo álbum con su grupo The Marvels. Se trata de Vanished Gardens, donde comparte cartel con Bill Frisell, George Leisz, Reuben Rogers y Eric Harland, además de la cantante Lucinda Williams como invitada. Hay aquí composiciones de Lloyd pero también versiones de otros músicos, entre ellos, Monk y Jimi Hendrix. Como parte de los festejos también hubo un concierto de cumpleaños en Santa Barbara, ciudad donde reside, y en agosto presentará propuestas diversas en el festival de Newport.

Lejos de aquellos agitados sesenta, Charles Lloyd desarrolló una madurez expresiva en su corpus creativo que lo consolida como un referente inevitable en la historia del jazz.

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