El estreno de Coco, la última película producida por el tándem Pixar-Disney, tuvo un arranque excepcional en los cines de la Argentina, mucho más en aintonía con los números históricos de la firma que Cars 3. La película superó las 400.000 entradas vendidas, es decir una de cada dos de un total de alrededor de 800.000 tickets entre jueves y domingo. Lo que, para enero, es una cifra más que extraordinaria.

Pero las buenas noticias siguen, porque el segundo puesto lo tiene Jumanji -ganadora de la semana anterior- con más de 200.000 espectadores. Es un número realmente importante y muestra, de paso, que el público no se toma vacaciones: solo está (demasiado) acostumbrado a los tanques y, cuando aparece alguno atractivo -y en estos tiempos de vacaciones escolares, especialmente si son para toda la familia- se responde con asistencia masiva.

De hecho, tres de los cuatro estrenos del pasado jueves ingresaron al top ten. En el cuarto lugar aparece No dormirás, coproducción entre Uruguay, la Argentina y España. No era raro que sucediese porque es un lanzamiento importante impulsado por una mayor (Fox) y porque es una película de terror, que tiene un público mayoritario y fiel (aunque no tan grande como el del cine animado familiar). También funcionó bien y entró al quinto lugar la comedia de Alexander Payne pequeña gran vida. Al respecto, una pequeña disgresión: en otros tiempos, una comedia de contenido adulto como esta, con autor importante y elenco conocido (el protagonista es Matt Damon), habría tenido mucho más público. Pero lo que ha sucedido en por lo menos el último lustro es que quienes sostienen el cine (los espectadores no cinéfilos que van poco y solo picados por la curiosidad o el deseo de participar de un evento) se acostumbraron a los grandes tanques, y no a películas un poco más chicas (Pequeña... es un film de más de u$ 50 millones, aclaremos). Cuando se habla de diversificar la oferta y bajar el desembarco masivo, se habla de generar, también, más público para más tipos de cine. Incluyendo el nacional.

En el resto de la tabla, aparece un detalle interesante. Star WarsEpisodio VIII, uno de los meghatanques más esperados de 2017, aparece recién en el séptimo lugar. De hecho, y aunque con muchas menos semanas, hizo menos espectadores hasta ahora que los dos filmes de superhéroes más recientes, Liga de la Justicia y el más que recomendable Thor-Ragnarok. No llegó aún a las 750.000 entradas y todo indica, por lo que pierde semana a semana, que quedará lejos del millón. Si se piensa que el Episodio VII, tercer filme más recaudador de la historia (sin ajustar por inflación) aquí solo vendió 1,5 millones de entradas, y que es uno de los pocos casos en los que la recaudación en el país de origen supera la global (para un tanque), se concluye que Star Wars es un fenómeno más estadounidense que global. Una rareza casi contraintuitiva.