-¿Qué permite la novela gráfica a diferencia de la escrita?

-La novela gráfica alberga ese juego entre dos lenguajes – escrita y dibujo – en que ninguno "sirve" al otro, sino que se complementan. El dibujo no funciona como ilustración del texto, sino que cuenta algo que el texto no dice, y viceversa. Creo que lo gráfico ofrece herramientas que la palabra no tiene - forma, color, expresión - y la palabra en este caso permite clareza, comunicación, objetividad y aporta algo que me interesa mucho en la novela gráfica: el recurso al lenguaje oral (curiosamente, sin la escrita, no existiría la oralidad en la novela gráfica). Tanto la literatura como las artes visuales pueden sin duda abordar independientemente cualquier sensación o acción, pero la interacción entre ambos trae una danza que a mi ver es extremamente interesante y lúdica. Para dar un ejemplo, podríamos imaginar una página con un personaje diciendo "estoy muy feliz", y detrás una mancha de acuarela gris escurriendo, capaz de transmitir una sensación de desazón que contradiga el texto y introduzca de ese modo la sutileza de la contradicción entre lo dicho y lo sentido. Ese para mi es el sentido lúdico que la novela gráfica permite, a diferencia de la escrita.

-¿Cómo fue la selección de temas?

- Fueron surgiendo a través del repensar de vivencias personales y ajenas, buscando enfocar en temas que creo que afectan a muchas más personas de lo que tal vez imaginemos y que por ahí no se hablan tanto, sean ellos el concepto de Familia (sin edulcorantes), la salud mental, el rol actual de la mujer, su derecho a la individualidad.

- ¿Primero haces el dibujo y luego el texto?

-No. No trabajo con un guion exacto, ni con storyboard ni bocetos. Trazo la temática y línea narrativa, como una guía para las escenas específicas que entrarán. Una vez que tengo la línea conceptual de la narración, lo voy dibujando por "escenas" o "situaciones", trabajando texto y dibujo al mismo tiempo, directo al papel y si me equivoco corrijo con liquid paper.

-Abordas temas como la culpa de la madre y la familia. ¿Respondemos a mandatos?

-Creo que sí, más de lo que nos damos cuenta. Aunque estemos cambiando y lo estemos hablando mucho más, hay muchas camadas de afectación de mandatos que creo que aún no pudimos reverter en cuanto sociedad. La disponibilidad entregue al otre, la carga mental, la expectativa que tenemos de nosotras en cuanto mujeres, madres y compañeras aun debe ser escarbada para que entendamos cuanto nos siguen rigiendo normativas de un entorno desigual de las cuales muchas veces ni siquiera somos conscientes.

-¿Hay temas que aún son tabú?

-Creo que depende del entorno de cada une, y de la escala de lo que estamos hablando. Yo no siento tabúes cuando hablo con la mayoría de mis amigas y amigos, siento que podemos hablar de todo y que eso nos ayuda muchísimo a pensar y repensar como queremos estar en esta vida. Pero sí creo que en términos sociales y en la cercanía de conocides y familiares lidiamos con tabúes todo el tiempo, barreras culturales, morales o religiosas que hacen sentir como un atentado la mención o reflexión sobre cualquier temática que cuestione sus valores institucionales. Igual para mí esta bien no hablar de todo con todes, sino eligir qué hablar y con quién, buscar afinidad.

-¿Es una novela feminista?

-No lo hice como un acto consciente de militancia, ni siquiera se me ocurrió mucho la palabra durante el proceso, pero toca claramente muchos temas que están en la agenda feminista, como la independencia emocional y económica femenina, el derecho a vivir el deseo y la angustia, a ser o no ser madres como lo sintamos y no como pueda dictar una expectativa social.

-¿Por qué el uso solo del rojo, negro y blanco?

-En términos técnicos, el negro, blanco y rojo me resultan muy prácticos para diferenciar los planos del dibujo: con el blanco y negro solos por veces siento que me falta una camada de diferenciación o exaltación. Por otro lado, es una combinación de colores fuerte, casi agresiva, y cuando la empezó a usar con dibujos más trash y catárticos funcionaba en sintonía con esa pulsión e inmediatez que pretendía. En Familia sin embargo creo que eso ya no es tan claro, hay más tiempo y sutileza en la narración, y eso dialoga con toda la gama de rosados que aporta la acuarela y que diluye un poco el trío rojo blanco negro.

-No hay malos ni buenos en la novela, ¿eso la hace más real?

-No sé si más real, pero por lo menos más humana. Creo que el hecho de que los personajes no se puedan catalogar inmediatamente con el pulgar los hace menos planos, más redondos, más interesantes y por lo tanto más pasibles de generar empatía. Además sirve para enfocar la problemática en otros aspectos, si hubiera malos y buenos nos quedaríamos con eso, todo lo que sucediera estaría necesariamente conectado con esa pauta de valores y capaz se perdería de vista la complejidad de ciertas temáticas que creo que no pueden ser abordadas sin aceptar la incertidumbre y la infinitud de variables.

-¿Por qué elegiste ese título?

-La novela indaga en el valor y fragilidad de la construcción familiar, atravesando dos generaciones: la protagonista construye su propia familia, se llena de preguntas, y busca respuestas en la familia de donde viene, encontrando más preguntas. El titulo original era We are Family, un guiño a una música de Sister Sledge que para mi era una forma de reírse un poco del formato familia (la letra refiere a una familia de amigas), pero no funcionaba porque estaba en ingles y el guiño probablemente no se entenderia, asi que con Alejandro Bidegaray (Musaraña), Maxi Papandrea(Sigilo) y Jose Sainz (editor con quien trabajé mucho la novela) decidimos poner Familia, que le queda perfecto.

-¿Qué te gustaría que el lector encuentre?

-Empatía con sus dudas y contradicciones.

-¿Te parece que los adultos están mas abiertos a las novelas gráficas?

-Creo que de a poco la novela gráfica va haciendo su espacio entre el público adulto y paralelamente destituyéndose de prejuicios relativos a la historieta, dejando de lado catalogaciones relativas al humor (la historieta no siempre es humorística), a las temáticas (no siempre hay super héroes, hasta diría que empiezan a rarear) y a la menoridad de su género. Hoy tenemos muchísimos ejemplos de obras y editoriales de historieta con excelente contenido y calidad gráfica, artística y literaria que demuestran que merecen el lugar que ocupan y ojala cada vez más puedan ocupar. Definitivamente, no es un arte menor.