En la página 22 hablamos de la creciente importancia de las plataformas digitales y cómo tanto el SVOD como los servicios gratuitos de Internet están desplazando rápidamente a los modelos de visionado tradicional de contenidos audiovisuales. Pero es más interesante -y cabe el adjetivo: imponente- si se ven los números. Un estudio publicado por Variety reveló ayer cuánto y cómo gastan los usuarios estadounidenses en estas plataformas. Spoiler: más de u$s2.000 millones al mes.

Cuanto más joven la audiencia, menos es el tiempo dedicado a la TV tradicional

El estudio lo realizó la consultora Deloitte en Estados Unidos. Empecemos: el 55% de los hogares de ese país está suscripto a, por lo menos, un sistema de streaming. Esto implica 126 millones de hogares que gastan un promedio de u$s2.100 millones al mes. El crecimiento desde 2009, real y consolidado, es del 10%. Al mismo tiempo, el 63% de los hogares tiene cable tradicional, lo que implica un 12% menos que en 2009 (75% entonces). Primer razonamiento: hay un "pase" de un servicio a otro, pero también coexistencia entre ambos tipos de TV.

Los hábitos son más interesantes. En promedio, los estadounidenses ven 38 horas de contenido en video por semana, que se distribuyen en 39% para on demand, 61% para televisión en vivo. Pero si se seccionan las audiencias más jóvenes, la cosa cambia mucho. Los millennials (entre 22 y 37 años) ven en promedio 19 horas de streaming y 15 de televisión tradicional. Y los más jóvenes, 22 de streaming y sólo 16 de televisión tradicional. Esos dos últimos grupos son el presente y, sobre todo, el futuro del consumo. Por cierto, los más jóvenes son los que pagan menos suscripciones (lo pagan sus padres, es obvio). Y si las estadísticas parecen raras hay que pensar que el adulto en casa tiene hábitos diferentes del más joven aunque usa los mismos servicios. Ejemplo clave: los baby boomers (+50) ven 40 horas de video repartidas en 31 de aire y 9 de streaming.

La generación Z -los más jóvenes- ven cada vez más video, pero también cada vez más bajo menú, en Internet -gratuito- y en ocasiones en SVOD. Y cada vez menos televisión de aire. La tendencia va a agudizarse, e incluso, aunque hoy es enorme lo que recauda el streaming on demand, también a ese negocio puede, con la apertura de la competencia y el crecimiento de plataformas gratuitas como YouTube, llegarles una crisis. Que bien podría ser de crecimiento. Por otro lado, el aumento del contenido generado por usuarios es enorme y también entra en competencia por el tiempo de ocio de las nuevas generaciones.

El panorama es de disolución para la TV de aire y el cable tradicional, pero el negocio sigue funcionando. Sólo hay que saber dónde y cómo recaudar sin perder de vista los nuevos públicos.