-¿Cómo surgió la historia?

-Hace tiempo que escribo teatro, y como es un mundo que siento cerca, me propusieron de Vera Romántica hacer una historia de amor que ocurriera dentro de ese mundo. A mí me entusiasmó la idea, y me aboqué a escribirla.

-¿Dalia esta inspirada en alguna actriz?

-No está inspirada en ninguna actriz especial, pero tiene un poquito de muchas que conozco, algunas muy famosas, que vivieron situaciones como la de la Dalia. Sobre todo el quiebre a cierta edad, el desear cambiar la vida, reinventarse.

-¿Cómo la define?

-Creo que Dalia es alguien que no quiere ser definida más que por sus amores. Es una mujer que lleva dos pasiones en la sangre: el amor y el teatro.

-¿Por qué Noruega?

-Fue un consejo de Laura Miranda, escritora de novelas románticas que me ayudó mucho en la confección de Segunda Chance. Me dijo: “Con la novela viajá por un lugar que conozcas y otro que no”. La escribí durante la pandemia y para esa altura -agosto del 2020 – me costaba mucho concentrarme en la lectura de libros. Y yo sin leer, no puedo vivir. Así que leía revistas. Cuando volví de hablar con Laura, había una revista del National Geographic abierta al lado de la computadora. Y mostraba el risco sobre un fiordo, el que se llama Roca del Púlpito. Un sitio muy vertiginoso, según la revista. Y eso era para mí ese momento de la vida: la pandemia, la escritura de una novela de amor -nunca lo había hecho antes – y un país que no conocía.

-¿Cuánto somos capaces de arriesgar por amor o desamor?

-Todo; las más impulsivas somos capaces de arriesgarlo todo: un peligro.

-¿Todos tenemos una segunda chance?

-Claro que sí; sucede que hay mucho tabú sobre volver con un hombre que no te convence, una relación que no te convence porque cometiste un error. Ojo: de la violencia no se vuelve y supongo que del desamor tampoco. Pero suele pasar que vos seguís amando a alguien y tenés un coro griego de amigas y/o compañeres que te advierten: “No vuelvas sobre tus pasos...” y en realidad, nunca se vuelve, eso es de lo que habla Antonio Machado en sus poesías, ¿no? Siempre caminamos hacia adelante, aunque parezca un renuncio. Cuando “volvés” con alguien, empezás una nueva relación con esa persona.

-¿Las novelas de amor siempre tienen que tener un final feliz?

-No. Hay ejemplos de las más grandes novelas de amor de la historia, Anna Karenina, por ejemplo, que terminan mal. O Africa mía. Pero hay amor allí, sin duda.

-¿Cuánto de la periodista hay en la escritora?

-Muy poco. En realidad hay más de escritora en la periodista.

-¿Cuándo supo que quería ser escritora?

-Siempre fui una lectora fervorosa, y a los diez años leía libros sin parar. Sin embargo, no fue hasta los 22, después de dejar la carrera de Psicología inconclusa en 4to año, cuando tomé la decisión. “Voy a ser escritora aunque sea en los tiempos libres”. Trabajaba en una zapatería; sólo tenía sábados a la tarde y domingos para escribir. Pero leía todos los días.

-¿Los lectores varones se acercan a la novela romántica?

-Me parece que les cuesta. Por suerte ya no hay tanto prejuicio y para acabar por derribarlo (al prejuicio) debería haber más historias de amor escritas por varones, con varones protagonistas. Bueno, Nicholas Sparks es un gran ejemplo de lo que hablo.

-¿El amor es un tema universal?

-Totalmente.