Quien quiera saber qué va a pasar con el entretenimiento y las comunicaciones (quizás le parezca raro al lector, pero cada vez van a confluir más en una sola y misma cosa), tienen que leer qué es lo que está haciendo Disney. Veamos: desde 2012 hasta aquí, compró estudios (Pixar, Jim Henson, Lucasfilms, Marvel), cerró su trato con Netflix para licenciar películas en lanzamiento exclusivo, compró Fox y anunció el lanzamiento de un SVOD propio para competir con su ex-socio. La última noticia -publicada en exclusiva por Variety, nota de Janko Roettgers- consiste en una sociedad entre StudioLab, el laboratorio de innovación tecnológica de Disney, y Verizon, una de las mayores empresas de comunicación y telefonía de los Estados Unidos. El objetivo: explorar las posibilidades del 5G. Para Disney, la nueva tecnología digital va a permitir un acceso más efectivo y rápido a contenidos. Es cierto -debería serlo: los sufridos usuarios argentinos de 4G todavía estamos esperando que funcione más o menos decentemente en el subte...- pero eso implica algo más: no solo "acceder más rápido" a los mismos contenidos de hoy sino apostar a otras cosas, por ejemplo a la realidad virtual, desarrollo que está en un hiato justamente por las limitaciones de las redes de comunicación.

El 5G no solo va a permitir servir contenidos, sino manejar entornos de VR con rapidez

Dicho de otro modo: Disney quiere apostar a los entornos virtuales. Para eso, es necesario que la banda ancha para celulares sea suficientemente "ancha" y rápida, dado que cuanto más complejo es lo que se envía, mayor debe de ser la efectividad de la red para que la experiencia tenga sentido. Eso en cuanto al directo al usuario. Pero hay algo más en esa investigación. La frase clave es "filmamos nuestras películas a veces en lugares muy alejados". Es decir: Disney quiere desarrollar herramientas de comunicación móvil para producir contenidos de manera más rápida y efectiva ("emitir" y "montar", por ejemplo, un film en oficinas desde la locación alejada en tiempo real). Después de todo, como la mayoría de las majors de Hollywood, realiza tanques en países y territorios con subsidios y descuentos fiscales o laborales. Imaginen un director en Los Angeles viendo lo que se filma en Francia -de modo subsidiado- sin moverse. Bueno, por ahí va el asunto.

Es absolutamente claro que esta iniciativa anunciada en Las Vegas a principios de semana es un ejemplo, y que seguramente el resto del campo audiovisual -cada vez más concentrado y con participación de empresas de comunicación gigantes- va a ir por el mismo camino. La próxima conquista es la de los caminos digitales, y el mundo periférico tiene pocas chances.