El artista y activista chino Ai Weiwei, una de las figuras más célebres e influyentes del arte contemporáneo, que está a punto de inaugurar su primera exposición en Argentina, manifestó que elegir el soporte en el que va a realizar una obra de arte "es como estar en una batalla: agarrás lo que sea que esté a mano o que vaya a ser lo más efectivo".

En la previa de la exposición antológica que le dedica la Fundación Proa en el barrio de La Boca -su primera muestra en América del Sur- y que inaugura el próximo sábado, el artista acostumbrado a la controversia, prohibido en su país y residente en Alemania cuenta que ha trabajado con prácticamente todo lo que pudo tener entre sus manos: "Todo depende del lugar, el tiempo y la temática".

Titulada Inoculación, la exposición curada por el brasileño Marcello Dantas reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de su prolífica e intensa carrera, obras que se despliegan en la totalidad de Proa, lo que incluye la vereda, la librería y el café, además de las salas expositivas.

Weiwei expuso en los museos más importantes del globo, fue declarado por la revista Art Review como la persona más poderosa del mundo del arte en una lista de cien personalidades y diseñó el Estadio Nacional de Pekín, bautizado "Nido de Pájaro", uno de los escenarios centrales de los Juegos Olímpicos de 2008 de China.

Con su obra Human flow en competencia oficial del Festival de Venecia "mi nombre ha sido omitido de todos los medios de comunicación chinos. Triste", fue lo primero que posteó Weiwei, adicto a las redes sociales, en su cuenta de Instagram, a poco de la premiere mundial.

Ocurre que este artista denunció y criticó el accionar del gobierno de su país en numerosas oportunidades. Incluso estuvo 81 días arrestado en su país, sin cargos oficiales, y acusado luego de evadir impuestos.

Hay mucha expectativa alrededor de la exposición que incluirá una treintena de obras y que sorprende ya desde la explanada de la Fundación con la instalación Forever bicycles. No es para menos, se trata de una montaña de 1254 bicicletas de acero entrelazadas entre sí, que forman una estructura de nueve metros de alto por 16 de largo, un gigante que provoca un efecto de movimiento a quien la observa y que para el propio artista "es la celebración de una fantasía juvenil".