Es posible que las batallas de Game of Thrones sean, en estas semanas, el punto más caliente en la conversación digital global, pero son además la punta del iceberg de una guerra que tendrá batallas probablemente más sangrientas y no tanto más sordas: la de los nuevos servicios de SVOD. Se habla mucho del de Disney, Disney+, quizás porque es el que más publicidad ha tenido. Pero tras la adquisición de Warner por parte de AT&T, la otra megafusión en el negocio de los medios, la compañía está a punto de lanzar el suyo. Claro que tiene una particularidad: uno de los core-bussiness del conglomerado Warner es, desde hace tiempo, HBO. Que ha crecido en suscriptores especialmente gracias a -claro- Game of Thrones. Pero HBO está vinculado al negocio tradicional del cable, es un servicio premium dentro de la grilla. Y el desarrollo del SVOD tiende a que el cable tal cual lo conocemos se disuelva (la ola de "cord-cutters", cortadores de cable, no se detiene). Pero Warner anunció una solución, dado que aún apuesta a ese tipo de difusión.

La solución es simple: los suscriptores de HBO tendrán acceso al SVOD de Warner sin pagar extra. De hecho, la oferta del on demand tendrá como núcleo el contenido premium de HBO, más la enorme biblioteca de la firma, que no solo es gigantesca en cuanto a cine, sino que tiene algunos de los shows de TV más buscados, como Seinfeld, The Big Bang Theory o Friends. Respecto del último, tiene exclusividad para servicio a la carta con Netflix, que pagó por ello u$ 100 millones. Pero ese contrato se termina al cerrar 2019, con lo cual seguirá en la grilla del actual gigante del sector pero también será incorporado a Warner.

Lo que implica que se trata de una estrategia de convivencia entre dos maneras diferentes de acceso a contenido audiovisual: mantener las ventajas del cable (sosteniendo, de paso, el crecimiento del premium) y tener también el on demand, cuyo mayor vector para crecer no es el televisor del living sino el dispositivo móvil. No parece una estrategia desacertada: implica mantener un negocio en el que se tiene enorme peso específico -el cable- mientras se ingresa de lleno a la competencia en otro universo que, por ahora, tiene un líder indiscutido ( Netflix).

Por otro lado, es una forma de encarar el asunto que elude uno de los problemas centrales que la oferta de SVOD va a causar: cuánto deberá pagar un usuario para "tenerlo todo", especialmente si priman las exclusividades ( Disney, de hecho, dejará de licenciar contenidos a terceros, al menos en gran parte). Mantener el cable probablemente sea la alternativa para contar con tales contenidos de algún modo sin tener que pagar además otra suscripción. Warner ve este panorama y es probable que sea la razón por la cual apueste a la convivencia de diferentes formas. Por otro lado, AT&T anunció que el servicio tendrá una alternativa con publicidad, también pensando en que sea asequible al cada vez más desconcertado espectador.