En los años sesenta, la revisión respecto de las atrocidades nazi fueron una constante en el arte de Europa del Este, especialmente en el cine, y mucho más especialmente en el polaco. Entonces, Andrzej Wajda había llamado la atención por su drama Kanal (que además lanzó al conocimiento internacional a su estrella Zbigniew Cybulski, que fallecería muy joven) y realizó luego un clásico, Cenizas y diamantes. Se trata de un drama sobre la resistencia polaca, la compleja relación con el Partido Comunista -de hecho, parte del intento fallido de asesinar a un líder de ese partido- y la tensión con la ocupación nazi. Pero lo que más importa es la manera como Wajda trabaja los contrastes con personajes complejos, para nada caricaturas, que se complementa con un cuidado casi expresionista en la luz. La secuencia en la iglesia destruida es no solo bellísima sino también un ejemplo de cómo usar el ambiente. En Qubit.TV.