Habilitados formalmente bajo los rubros de “regalería” o “jardinería”, los “grow-shops” conviven hoy armoniosamente en una galería comercial junto a una tienda de ropa, una disquería especializada en usados o una santería. Constituyen el eslabón más visible de un debate -todavía irresuelto- sobre los usos medicinales y recreativo de la planta de cannabis.

“En estos tiempos, el perfil de nuestra clientela es indistinto, conviven en este mundillo desde jovenes de 18/20 años hasta abuelos de 80... Los que se acercan, muchas veces, con sus nietos para asesorarse en cuestiones de cultivo -ilustra Rafa, socio gerente de Bayres No Problem, con media docena de casas repartidas en otros tantos barrios porteños y del GBA -Además, se amplió muchísimo desde la popularizacion del uso medicinal tanto de aceites como de cremas y derivados de la planta: estos clientes se acercan para poder comenzar a cultivar y fabricar sus propias medicinas”, precisa.

“Es un mito que exista un ‘perfil’ de las personas que cultivan y fuman marihuana. Aquí nos visitan gente de todo tipo, diferentes gustos musicales, diferentes estilos de vestir, diferentes nacionalidades, diferentes ocupaciones. Lo que compartimos es la afición por la planta”, coincide Luis, al frente de su emprendimiento Rainbow Growshop, en pleno Palermo Soho.

Resulta paradójico que el principal insumo del rubro (la semilla) esté legal y comercialmente fuera de la oferta. Por lo demás, “si bien no existe la categoria grow shop, se puede encuadrar tranquilamente dentro de categorias similares, no implicando problema alguno en la obtencion del permiso municipal para desarrollar la actividad”, apuntan desde BNP.

“Nuestra tienda está habilitada desde 2013 como vivero y regaleria, que es nuestra mayor fuente de ingresos, justamente la venta de tierra y fertilizantes y la regalaría correspondiente a todos los accesorios para consumir la marihuana que entrarían en el marco legal como para consumo de tabaco”, acota Laureano, quien como viejo aficionado se costumbró a vivir “un poco en la ilegalidad” durante la mitad de sus cuarenta años.

En la práctica, los “growshops”, además de proveer del equipamiento necesario, orientan a sus clientes sobre buenos hábitos en sus distintas modalidades de cultivo.

“En principio el cliente deberia tener en claro si desea hacer el cultivo en interior o exterior, de ser en interior va a necesitar como principal elemento el kit de iluminacion y ventilacion para poder simular en su cuarto de cultivo las condiciones que se dan de forma natural en el exterior -explica Rafa- Si cuenta con un parque o patio, podra evitar las lámparas y unicamente necesitará macetas, sustratos y alimentos varios tanto para la etapa de creciemiento como para la de floración”.

En términos de expendio, “la inversion para iniciar un cultivo en exterior representan aproximadamente $1500 entre maceta, tierra y fertilizantes. Si es Indoor, dependiendo si quiere adaptar un espacio o comprar todo el kit que incluye una carpa, oscilará entre los $5000 y $ 12000, o incluso más”, presupuesta Luis.

Finalmente, “business are business” y “el grow es un negocio que está en crecimiento a nivel global, siempre dependiendo de la legislación de cada lugar”, aclaran al unísono.