Jessica Jones es el personaje perfecto para este momento de la historia, a tono con un saludable revisionismo cultural acerca de la equidad de género y los derechos históricamente alienados de las mujeres. Krysten Ritter es también la actriz ideal para encarnar a esta detective con poderes ocultos, producto de oscuros experimentos a los que fue sometida de pequeña luego de perder a toda su familia en un brutal accidente automovilístico.

Ella es fuerte, independiente, autosuficiente, y al mismo tiempo ermitaña, irónica y cerrada a los sentimientos. O no tanto. En resumen, casi el estereotipo de mujer liberada del siglo 21 con el plus de poseer una fuerza descomunal, entre otros chiches.

A diferencia del personaje original de los comics, que vive entre el mundo convencional y por otro lado se calza el traje de superhéroe en las peligrosas noches de Hell´s Kitchen, Jessica es las 24 horas casi una neoyorkina más. Trabaja (poco, en realidad), de vez en cuando tiene sexo y toma alcohol. Mucho.

De la seguidilla de series de Marvel en asociación con Netflix - Daredevil, Luke Cage, The Punisher, The Defenders, Iron Fist- Jessica Jones probablemente sea la más noir. El ambiente sórdido que rodea a esta mujer apática que vive aburrida de los casos de infidelidad que debe abordar para ganarse el pan, y los litros de whisky y vodka que ingiere a diario son apenas una muestra.

En su primera temporada, Jessica enfrentó a un enemigo a su medida: Kilgrave tenía el poder de someter las voluntades de cualquiera, lo cual lo hacía un psicópata peligroso. Pero no podía con ella, de la que estaba ¿enamorado? ¿obsesionado? Durante toda esa primera parte, la heroína debió soportar el peso de su acoso y manipulación, vaya paralelismo -exageración ficcional mediante, por supuesto- con lo que muchísimas mujeres sufren en su vida cotidiana.

El capítulo final mostraba a Jones triunfando sobre ese poder masculino pernicioso, en pos de entregarse al amor imperfecto con Luke Cage, su par en cuanto a "fenómeno" con poderes raros.

Atar los cabos del pasado

Pero, aunque ella es dura como el acero, el recuerdo de su familia perdida la atormenta sin pausa, dolor que apenas solía disimularse con la bebida. En este segunda temporada, veremos que las borracheras dejarán de ser "simpáticas" para ponerse peligrosas.

La acción transcurre luego de los eventos vistos en The Defenders, en que Jones se une a sus colegas héroes urbanos para combatir a la organización criminal "La Mano". Tan sola como siempre, con Cage a la distancia, nuevamente en su patético despacho semi destruido, repentinamente Jessica tendrá la oportunidad de saldar algunas cuentas con sus pasado, aunque esto signifique revivir el peor trauma de su vida.

La joven regresará al laboratorio donde "la crearon" y descubrirá muchas cosas desagradables. Ante la falta -al menos en principio- de un villano tan real y genial como Kilgrave -¿volverá en carne y hueso en la cabeza de su víctima?- la lucha ahora será contra esos fantasmas: Jessica sabrá que hay varios más como ella.

Para la tribuna feminista más combativa, una frase resume el espíritu de la protagonista: cuando le ofrecen comprar su ruinosa "oficina" de investigaciones y el sujeto le dice "no aceptaré un ´no´como respuesta", ella contesta: "parecés un violador".

Más ácida que nunca, Jones está de regreso y el girl power goza de buena de salud.

Desde el 8 de marzo, por Netflix.