En una época en que prácticamente todos los contenidos musicales circulan a través de las redes o plataformas digitales, llamaba la atención que la mayoría de los discos del sello ECM, especialmente los recientes, no estuvieran disponibles en servicios como Spotify o Apple Music. La noticia para celebrar es que esta exquisita compañía discográfi ca acaba de incorporar la contundencia de su catálogo a estos formatos de reproducción digital.

Pero no sólo de streaming viven los devotos de la música, que en general priorizan la escucha de discos físicos. Así, ECM también comenzó a relanzar sus obras consagradas y sus novedades en vinilo, además del clásico CD.

El prestigio de este sello alemán fundado por Manfred Eicher en 1969 se fue construyendo pacientemente a los largo de los años con un criterio que permite hoy identificar claramente un “sonido ECM”. Explorarlo supone entregarse al arte de escuchar, dejarse acariciar por abordajes intimistas o “paisajes auditivos”, como algunos los bautizaron, y a la vez adentrarse en la indagación de vanguardias de distintas regiones del planeta.

Desde que Eicher lanzó su primer álbum, Free at Last, del pianista Mal Waldron, se sucedieron más de 1.500 discos de los más diversos compositores y formaciones. Naturalmente el jazz es su fuerte pero su catálogo es más amplio. Hoy alista entre sus tanques a dos de los más aclamados pianistas vivos, cada uno en su género: András Schiff y Keith Jarrett.

Entre los músicos que grabaron bajo la cuidadosa supervisión de Manfred Eicher figuran los más notorios exponentes del jazz en sus diversas variantes. Sólo algunos nombres bastan para certificar el notable sello de calidad: Charles Lloyd, Paul Bley, Pat Metheny, Paul Motian, Enrico Rava, Roscoe Mitchell, Bill Frisell, Dave Holland, Jan Garbarek, Gary Burton, Steve Kuhn, Art Ensemble of Chicago, John Abercrombie, Lester Bowie o latinoamericanos como el brasileño Egberto Gismonti y el argentino Dino Saluzzi.

Todas estas producciones pueden encontrarse en vinilo y también escucharse o descargarse ahora en las plataformas digitales mencionadas, decisión que se demoró por atendibles reticencias artísticas pero que finalmente llegó acaso para ampliar el radio de audiencia para un tipo de música que está lejos de la masividad.

Entre los discos recientemente agregados se cuenta Tangents, el nuevo trabajo del trío de Gary Peacock, Marc Copland y Joey Baron, que se presentó exitosamente esta semana en el arranque del Festival de Jazz de Buenos Aires.

La mítica de ECM genera respeto y admiración en ámbitos diversos. Fue elegido en más de una oportunidad como el mejor sello discográfico del año por DownBeat y otras revistas de jazz y su historia fue objeto de libros y documentales. El secreto está en la obsesión de Eicher, su fundador, cuya labor fanática –así la describe Jarrett- para garantizar un determinado clima sonoro ha conseguido que los artistas no se vayan de ECM. Y si lo hacen, que al cabo decidan volver. A menudo -como Jarret- sin que siquiera medie un contrato.