Después de los encendidos discursos en la última entrega de los Globos de Oro, el sitio de la revista Variety publicó un estudio mucho más preocupante respecto de la situación de la mujer en el campo de la industria audiovisual más grande del planeta, lo que muestra una situación de inequidad de la que pocos hablan. El abuso sexual, con todo lo perverso que implica, tiene mucha más prensa que la búsqueda de equidad laboral, aunque es cierto que un tema puede provocar la aparición del otro. De todos modos, la situación es complicada: en veinte años -el análisis está realizado en el período 1998-2017- la cantidad de mujeres que trabajan en las películas de mayor presupuesto detrás de cámara se ha mantenido prácticamente constante, alrededor de un 18% sobre un total de casos que supera los 3.000.

El estudio fue realizado por el San Diego States Center for the Study of Women in Television and Film y comunicado por la investigadora Martha Lauzen, que tomó los 250 filmes de mayor presupuesto y recaudación en los últimos veinte años. Los resultados fueron los siguientes:

-En el 30% de las 250 películas más recaudadoras del período, no hay ninguna mujer trabajando detrás de cámaras.

-Sólo el 1% de las películas emplearon diez o más mujeres, mientras que el 70% emplearon diez o más hombres.

-En el campo de la realización (lo que implica dirección, producción y escritura), el 25% son mujeres, pero los porcentajes varían de acuerdo con la especialidad: hay un 19% de productoras ejecutivas, 16% de guionistas, 11% de directoras y sólo 4% de directoras de fotografía.

Otro dato interesante: si la directora es mujer, se incrementan las posibilidades de que también sean mujeres las guionistas. En los filmes dirigidos por mujeres hay un 68% de guionistas del mismo género; a la inversa, las mujeres conforman sólo el 4% de los guionistas de películas dirigidas por hombres. La participación de las mujeres en el cine aumentó entre 2016 y 2017, pero solamente 1%. Y las películas dirigidas por mujeres aumentaron un 4% interanual, pero la razón es que 2016 fue el piso histórico. Así que el incremento tampoco fue demasiado grande.

Para la investigadora, "la industria sólo cambia cuando se ve realmente forzada a hacerlo", lo que por otro lado justifica el activismo alrededor de una mayor igualdad de oportunidades para las mujeres no solamente delante de la cámara sino, especialmente, detrás. La gran pregunta es si hoy, cuando el tema es notorio y de gran repercusión, la industria sentirá esa presión. O los discursos seguirán tapando una desigualdad gigantesca.