Eduardo Zannoni es juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y acaba de publicar su nueva novela. "´Cimarrones´ no es la primera. Pero creo que es, sí, es la más lograda. Antes de ella rescato ´Razón para matar´ , ´El manuscrito del brujo´ y ´Peregrino de su historia´ que editó Ediciones del Dragón. Aunque soy abogado y autor de obras jurídicas, hace muchos años que comparto esas obras jurídicas con la literatura. He incursionado en la dramaturgia y soy, también, autor de varias obras de teatro", dice el autor a BAE Negocios.

—¿Cuánto de su actividad y conocimiento como juez le sirve a la hora de escribir?
—Mi actividad y conocimientos como abogado y como juez han tenido decisiva influencia en la mayoría de las novelas, aunque no en todas. Inclusive hay cuentos como "La herencia" que encabeza el libro de cuentos homónimo editado también por Libros del Zorzal que desarrolla una trama en la que el conocimiento del derecho es fundamental. Pero hay otros relatos que no tienen nada que ver con la formación jurídica y que son narrativas de tono y propósito lúdico. En "Magia Negra", otro de mis libros de cuentos, hay auténticos divertimentos literarios.

—¿Es difícil superar la realidad?
—Creo que un escritor "realista" en verdad crea la realidad que sirve de marco a su narración. Incluso en novelas al estilo de "Pedro Páramo" del gran Juan Rulfo cuyos personajes han muerto y vagan como almas en pena, o "La invención de Morel" de Bioy Casares, el "realismo mágico" de García Márquez o el "absurdo" de Kafka o de Ionesco, o el disparate de Ermanno Cavazzoni en "Cirenaica", por poner unos pocos ejemplos, son metáforas de la realidad; no la superan. Pero que en ocasiones, analizadas con sintonía fina, permiten interpretarla cabalmente.

“El escritor ‘realista’ en verdad crea la realidad que da marco a su narración”

—¿Por qué eligió el género policial?
—No es que haya elegido el género policial; diría, más bien, que el género policial me ha elegido a mí. No es un juego de palabras. Ocurre que a la hora de seleccionar un tema, de diseñar una trama o de imaginar situaciones, me dan vuelta ideas que más se avienen con aquello que estoy en condiciones de narrar. Mi contexto es determinante.

—¿Por qué le parece que es un género que atrae tanto?
— Atrae porque está íntimamente unido al misterio, a la incógnita, al acertijo y, sobre todo, a lo sorprendente.

— ¿Cómo surgió la historia de esta novela?
—Surgió de noticias periodísticas, confirmadas por habitantes de la provincia con los que tuve la oportunidad de hablar, acerca del asedio al que se ven sometidos los habitantes de Tierra del Fuego, a los ataques que algunos de ellos han sufrido y a la dificultad que existe para combatir la proliferación de los perros asilvestrados. Pero la novela contiene también metáforas vinculadas a la realidad política, a la violencia social y a la redención. Por cierto que no he de revelar el contenido de tales metáforas pero que el lector podrá elaborarlas por sí mismo

—¿Que le dicen en el mundo judicial de su faceta literaria?
—El mundo judicial no muestra, en general, demasiado interés por el mundo literario, aunque hay excepciones. Recuerdo que integré, hace muchos años, un grupo de teatro vocacional con jueces y funcionarios del Poder Judicial. Fue una experiencia inolvidable y de ella surgieron mis obras de teatro, algunas que fueron representadas por ese grupo, a cuyo director primigenio no quisiera omitir: Carlos Branca, a quien, cuando nos dejó y se radicó en Bolonia, le sucedió Mario Dubois y Valeria Panetta dos abogados que son, simultáneamente, "teatreros". Otro caso fue el grupo literario de jueces y abogados que integré, allá por la década de los setenta y principios de los ochenta, que se reunía con la guía de Federico Peltzer, que también había sido juez. Estaba Gustavo Bossert, magnífico escritor que llegó a ser juez de la Corte Suprema y Santos Cifuentes

“La literatura nutre el espíritu del hombre, abre el horizonte de comprensión”

—¿Dónde y cuando escribe?
—Escribo cuando puedo. Habitualmente lo hago en mi casa, por las tardes, una vez que he cumplido con las labores del Tribunal a las que me debo.

—¿Tiene otra novela en mente?
—Siempre hay una en mente. Pero la percepción inicial es, en un principio, una nebulosa que lentamente va tomando forma de idea. Cuando la idea no es desechada, uno cae en la cuenta de que hay un nuevo tema. Y de ahí en más comienza el trabajo

—¿Cuál es el rol de la literatura?
—La literatura nutre el espíritu del hombre, abre el horizonte de comprensión fundamental de su mundo.

Título: Cimarrones
Autor: Eduardo Zannoni
Editorial: Libros del Zorzal
Páginas: 240
Precio: $299

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