"Estos personajes caminan literalmente sobre los muertos"

El escritor español Sergio del Molino, ganador del premio Alfaguara, estuvo en la Feria del Libro.

mripetta

"La historia me vino en unos papeles de librería de viejo que eran unos panfletos de propaganda nazi impresos en 1944 en Zaragoza. A mí me llamó mucho la atención, los compré y le pregunté a un amigo historiador, qué explicación tenía él de que hubiera propaganda nazi que venía a una dirección de Zaragoza. Sabía que había habido delegaciones del partido nazi fuera de Alemania. Y entonces él me puso sobre la pista de los alemanes del Camerún. Me dio dos o tres pistas que él no conocía, no conocía casi nadie la historia y yo empecé a tirar. Conocía a las familia , salió esa historia escondida que nadie había rescatado", dice a el escritor español Sergio del Molino, ganador del premio Alfaguara, de visita en la Feria del Libro.
 

—¿Los nombres son reales?
 

—La familia es ficticia. Escribí ahí una crónica, hice una exposición, un pequeño ensayo contando todo esto hace 15 años. Y desde entonces esa historia siempre ha estado conmigo. Conocí a las familias descendientes, a nietos, a bisnietos, conocí a un montón de gente y esa historia siempre me estuvo acompañando, porque yo siempre quise hacer una novela sobre ella. Y después de varios intentos frustrados salió Los alemanes. La familia ficticia pero que está basada sobre una real. Bueno, no, sobre muchas reales. Pueden ser cualquiera de los alemanes que llegaron del Camerún en 1916 a España como refugiados de guerra después de haber perdido la colonia.

"Estos personajes caminan literalmente sobre los muertos"

—¿También no es una novela sobre la identidad?
 

—Sí, entre otras cosas sí. La identidad a mí es una cuestión que siempre me preocupa, forma parte de mis obsesiones. Sobre todo la identidad de los desubicados, de los que no tienen una identidad clara. Siempre tienen una personalidad viva y proceden de habitan lugares difíciles de clasificar. Ellos se ven forzados a reflexionar sobre la identidad mucho más que aquellos que la tienen clara. El cuestionamiento y la construcción de su identidad forma parte de su propia vida.
 

—¿La ficción nos permite abordar hechos de la historia trágicos y poder leerlos de forma diferentes que en un libro de historia?
 

La ficción nos permite ver muchas más cosas. Nos permite entender al otro. Nos permite meternos, comprender las motivaciones de los demás y entender que sucede en el microcosmos, que sucede en la escala mucho más pequeña. Eso es algo que el relato histórico no puede hacer, y además no es su cometido, no tiene por qué hacerlo, no es una limitación, es que sirve para otra cosa. La ficción creo que nos permite comprender, imaginar y ponernos en la piel hacer algo que los historiadores detestan, pero que para un lector es muy importante. De lugares lejanos o de épocas y de culturas que no tienen mucho que ver con nosotros me resultan muy familiares y las podamos comprender a la luz de nuestra propia vida, de nuestra propia experiencia eso solo lo que sigue la narrativa de ficción. La creación de unos espacios eso solo lo puedes hacer con narrando, da igual que sea verdad o mentira, pero narrando.

"Estos personajes caminan literalmente sobre los muertos"

—El pasado se hace presente cuando lo tocas¿ vos también?
 

—Estamos conformados de pasado, que al pasado no hace falta ni que lo mires para que te influya. Ni siquiera tienes que ser consciente de él, porque hemos crecido en él, hemos crecido en las circunstancias y no podemos extraernos a la herencia. La conozcamos o no, da igual, es indiferente. Creo que el pasado nos configura. Por eso, en esta novela es tan importante el cementerio, es tan importante el cruce. Es tan importante un personaje que está muerto, pero que está muy vivo en las evocaciones de los otros personajes y que determina las relaciones entre ellos porque nos explicamos por los muertos. Caminamos literalmente sobre los muertos y estos personajes caminan literalmente sobre los muertos.
 

—¿Alguno de ellos, de esos nazis, vinieron para Argentina?
 

—Eso está documentadísimo. En Buenos Aires si hubo un flujo de gente. Pero que antes pasó por España. Es posible que si no hubiera pasado por España no habría podido llegar. Hay dos facilitadores de la huida de los nazis a América Latina. Uno es el Estado franquista español, que les permite tener un Estado amigo en el sur de Europa. Es lo que les permite poder cruzar y embarcarse en Lisboa o Andalucía y llegar. Y lo otro es la colaboración de un Vaticano. muchos nazis también, también uniendo. Sin esas dos circunstancias, los nazis no habrían podido escapar de Europa. Lo habría sido imposible. En una España democrática y alineada con los aliados, no habrían encontrado refugio. No habría sido imposible.
 

—¿Donde estás más cómo en el ensayo o en la novela?
 

En los dos, porque además me siento un intruso en los dos ámbito. Hay parte de los puristas de ambos géneros me consideran un intruso en ambos. Estoy cómodo en la incomodidad en ambas cosas porque solo se pueden decir cosas interesantes desde cierta posición. Si estás muy legitimado, te sientes muy legitimado por una autoridad intelectual, sea la que sea, creo que nunca vas a decir nada interesante. Vas a decir cosas que interesen a esa autoridad, pero eso no va a trascender. Creo que los textos que dicen algo interesante siempre se dicen desde el margen, y a mí me interesa siempre escribir desde el margen.
 

—¿Qué te gustaría que el lector encuentre?
 

—Su propia familia, que sea capaz de apropiárselo y que pueda entender o que pueda reflexionar sobre cuestiones de su propia vida o que le preocupan a raíz de los personajes y de la realidad que vino. Cada cual se apropiado de los libros, se fija y se enamora de cosas por sus propias circunstancias. La lectura metaboliza y es una experiencia estrictamente personal, no puedes ni anticiparte a ello ni condicionarla. Lo que me gusta es que los libros provoquen ese efecto. Mi interpretación da igual. Lo importante es lo que hacen los lectores con el propio libro.

"Estos personajes caminan literalmente sobre los muertos"

 

—¿Cuáles eran los temas que querías desarrollar en este libro?

—La culpa tiene que ver con la reflexión política que tiene que ver con el crecimiento del autoritarismo y como el totalitarismo nunca ha dejado de estar presente en las sociedades occidentales y ahora mismo está emergiendo. No es un fenómeno nuevo, contemporáneo, pero hay líneas subterráneas que lo conectan directamente con los totalitarismos del pasado una de las tramas lo revela, la conexión que hay con el nazismo, el neonazismo y las explosiones de extrema derecha que estamos viendo ahora mismo en muchas partes del mundo. Y esa es una preocupación que como columnista, como opinador, como intelectual público, Está ahí en el libro, está muy presente.
 

—¿Cuándo supiste que querías ser un escritor de ficción?
 

—Los limites entre ficción, no ficción, son irrelevantes. Para mí, totalmente irrelevantes. Tampoco veo grandes diferencias entre escribir en ensayo y escribir en narrativa. Sé que a la hora de la percepción las hay. Pero, pero para mí no, para mí.

"Estos personajes caminan literalmente sobre los muertos"

 

—¿Qué lugar te parece que ocupa la literatura?
 

—Un lugar sorprendente porque existe. Muchos la han matado reiteradamente y se empeñan a seguir matándola, sin embargo tiene una salud que sigue manteniéndose, sigue teniendo lectores, sigue interesando. Creo que es debido a que ha encontrado una forma que es una forma de comunicación, una forma de entendimiento entre extraños que es imbatible, es muy difícil que otras formas de arte y otras formas de expresión, incluido el cine, o las series, la superen. Buscamos en la literatura una forma de comprendernos a nosotros mismos y de comprender al otro. La literatura tiene la enorme capacidad de romper barreras y derribar esos prejuicios que están en frente, que se están levantando por todas partes, no solo en la Argentina, evidentemente, en todos los países.

 

 

 

 

 

 

Esta nota habla de: