"Una mujer con alas" se asocia a la idea de la libertad, la transformación, la conexión con el deseo y con los sueños postergados. Y hay toda una simbología que tiene que ver con la libélula y que se va develando a lo largo del libro, cuenta Fernanda Pérez sobre su nueva obra literaria.

¿Por qué el título?

— Por un lado hay una situación puntual en la novela (asociada a un tatuaje que tiene Lola, una de las protagonistas) que hace referencia a "una mujer con alas". Pero también hay un concepto más metafórico detrás de eso, y que es que los tres personajes femeninos de la historia están en un momento de sus vidas en los que deben tomar decisiones importantes, hacer cambios, soltar algunas cosas que no les hacen bien.

¿Cómo surgió la idea de la novela?

—Esta novela tiene una larga historia. Entre 2016 y 2017 yo saqué una novela digital de circulación gratuita como regalo a mis lectoras. Esa historia tuvo buena repercusión y siempre me pedían que saliera en papel. Desde entonces publiqué otros libros (Los paraísos perdidos, La piel novela y los cuentos de las antologías Ay, amor y Ay, pasión) y este proyecto fue quedando. En 2020 surgió la posibilidad de publicarla con El Ateneo, pero ya los personajes no eran los mismos ni yo era la misma. Entonces inicié un camino de reescritura (junto a dos grandes editoras como Marcela Luza y Marina von der Pahlen) que me permitió mirar desde otro lugar, ahondar en los dramas y contradicciones de los personajes, y construir otras escenas que dieron vida a una nueva historia, obviamente relacionada a aquella que la inspiró.

—¿La amistad entre mujeres hace todo más fácil? 

El contar con una buena red de afectos hace la vida más fácil. Aquí aparece la amistad entre Lola, Leticia y Carolina. Una amistad que no tiene la solidez de aquellas de toda la vida, pero que sin embargo contiene en un momento clave en las vidas de cada una de ellas.

¿Por qué esta relación es tan especial?

—La amistad en general es muy valiosa en la vida de las personas. Y la amistad femenina tiene ese plus de la complicidad, el compartir risas, lágrimas. La novela muestra mucho de eso. También hay otros vínculos importantes como la familia, los hermanos/as, padres, madres, hijos/as…. Y obviamente tiene un lugar importante el amor de la pareja.

¿Cómo describirías a Leticia, Carolina y Lola?

—Leticia es una mujer de "cincuenta y tantos " (como dice ella). Sus hijos crecieron, se fueron de casa y de pronto se encuentra con una vida diferente, a la que debe cargar de sentido. Se ha dedicado tanto a sus hijos que ha resignado intereses profesionales y también su vida de pareja. Está en un momento de crisis pero que puede transformarse también en una oportunidad para reconstruirse. Carolina tiene 38 años, es una mujer independiente, profesional, muy inteligente, que tiene tres temas a resolver: la relación con un hombre casado (un amor que está atravesado por muchas dificultades); el cuidado de sus padres mayores; y el deseo de la maternidad que irrumpe en su vida y pone en jaque todo lo demás. Lola es la más joven de las tres. Es idealista, sensible, pero al igual que las otras dos tiene mucho carácter y deseos de combatir las injusticias. Ella decide irse a vivir con su pareja, dejar su ciudad, acompañarlo a un lugar al que le cuesta adaptarse. Está un poco perdida y sola. A su vez es bastante estructurada y le gusta sentir que tiene el control de todo, por eso que cuando irrumpe en su vida alguien inesperado no sabe qué hacer ni cómo resolverlo. Al inicio, las tres están en un estado de soledad que las angustia. A medida que transcurre la historia esa soledad va a tomar otro matiz. Y allí va a tener un valor preponderante la relación de amistad.

A veces es sencillo saber cuándo nos enamoramos de alguien, pero es muy difícil saber cuándo el amor llegó al final.

—¿Están inspiradas en alguien?

—En nadie en particular. Pero creo que las lectoras se pueden identificar con muchas situaciones que allí se narran.  La idea era contar historia de mujeres reales. No son millonarias, no son perfectas, no son las más bellas del mundo ni tienen cuerpos esculturales. Son reales y se parecen a nosotra También hay personajes masculinos muy interesantes, que reflejan otras masculinidades, más actuales, más diversas, más sensibles.

¿Qué lugar ocupa el amor en la vida de ellas?

—El amor ocupa en sus vidas un lugar relevante, quizá como en la mayoría de las personas. Hay mucho sobre el amor en pareja y también sobre el desamor. A veces es sencillo saber cuándo nos enamoramos de alguien, pero es muy difícil saber cuándo el amor llegó al final. De hecho, tal vez pasa mucho tiempo hasta que tomamos la decisión de cortar con una relación que no va. Pero también hay otros amores que nos rodean y que nos sostienen, incluyendo el amor hacia uno mismo. No necesitamos enamorarnos de alguien para sentirnos plenos, podemos ser personas plenas con otros amores: familia, amigos, proyectos… Pero el amor, si es un buen amor, realmente te ayuda a crecer, a "levantar vuelo" o como dice la portada del libro "a volar".

¿Es un libro solo para mujeres?

—Es un libro que se inscribe en lo que se conoce como narrativa femenina. Incluso por el título, la temática y la portada, pareciera indicar que está destinado a mujeres. Pero lo cierto es que hay que romper con los estereotipos. Es un libro sobre amistad, amor y situaciones de vida que le pueden pasar a cualquiera. Es cierto que el género tiene un público mayoritariamente femenino, pero todo libro siempre está destinado a una comunidad lectora, y en esa comunidad puede haber una diversidad de personas a las que les interesen este tipo de historias.

¿Qué te gustaría que encuentren en el libro?

—En líneas generales me gusta que un libro (al igual que toda expresión artístico-cultural), logre conectar con algo del mundo interior de ese lector o lectora que está del otro lado. A mí me interesa que el libro haga que la gente termine reflexionando más sobre sí mismo que sobre los personajes. No me interesa tanto que digan: "qué bien diseñado está el personaje de Leticia", prefiero más bien que expresen: "el personaje de Leticia me conecto con algo de mi historia".   

¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

— No sé si hay un momento en el que dije: "voy a ser escritora". Es algo que se fue dando muy naturalmente en mi vida. Vengo de una casa en la que leer y escribir eran monedas corrientes. Mi padre nunca publicó pero siempre escribió. Provengo de una familia muy vinculada al mundo del periodismo gráfico, así que eso siempre estuvo dando vueltas. De chica escribía poemas y cuentos en mi diario íntimo. Luego ya de joven hice talleres literarios. Lo de publicar se dio con el tiempo. Empecé con la idea de una novela y eso derivó a un proceso muy profesional: escribir, reescribir, corregir, investigar, ir a visitar lugares a los que hacía referencia. Entonces editar fue el camino natural. De todas maneras, la escritura en el plano de la ficción es solo una parte de mi vida profesional. También me dedico al periodismo, a la gestión cultural y a la docencia.

Editorial:  EL ATENEO Precio 1380 pesos

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