Ayer martes al mediodía se presentó en el Museo de Arte Decorativo de la Ciudad de Buenos Aires la 32ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Es una edición rara que no estuvo exenta de polé- micas, especialmente porque es la primera vez que su director artístico no es argentino. La elección del INCAA y el Ministerio de Cultura recayó en Peter Scarlet, un programador con enorme experiencia que fue responsable de Tribeca, San Francisco y Abu Dhabi, además de haber sido el único no francés en ocupar -con polémicas también- la dirección de la Ciné- matheque Française. El cargo fue ocupado hasta el año pasado por el crítico e investigador argentino Fernando Martín Peña, y la presidencia del festival sigue en manos de José Martínez Suárez, quien cumple diez años en el cargo.

Vista la programación, no son demasiadas las diferencias con el rumbo que la muestra ha tenido en el último lustro. Son las mismas competencias (Internacional, Latinoamericana, Argentina y Work in Progress, en todos los casos para largos y cortos) y las secciones son muy similares. La cantidad de películas es un poco menor pero no demasiado, unas trescientas. Las visitas internacionales son importantes (el estadounidense Kenneth Lonergan, la británica Vanessa Redgrave, el francés Claude Lelouch, por mencionar los nombres más conocidos) y la cantidad de eventos es interesante. En realidad no falta nada.

Destacar algo de la programación es injusto. El propio Scarlet, al presentarla -ladeado por el ministro de Cultura, Pablo Avelluto; el presidente del INCAA, Ralph Haiek; el vicepresidente de la entidad, Fernando Juan Lima; el presidente, Martínez Suárez, y la productora general Rosa Martínez Rivero- dijo que lo mejor era olvidar todo lo que iba a decir, apagar los grabadores, tirar el dossier de prensa e ir a ver películas. Este redactor concuerda, pero es cierto que el tamaño de la muestra lo complica. Así, veamos algunos de los puntos potencialmente más interesantes.

Hay proyecciones especiales. Entre ellas, va el clásico All That Jazz restaurado; la versión completa y sin cortes de Octubre -incluso con su banda de sonido original-, o el filme de Kenneth Lonergan (visita y miembro del jurado) Margaret, drama con Matt Damon, Anna Paquin y Mark Ruffallo, para muchos una obra maestra que se vio con una hora menos (nunca en Argentina) y que en la muestra irá completa, con tres horas seis minutos. Otra recuperación es Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine, una inédita y cálida joya de Jean-Luc Godard. Entre las retrospectivas, una muy importante es la del francés Maurice Pialat, uno de los grandes nombres del cine post nouvelle vague que se ha visto demasiado poco en nuestro país. Su viuda, Silvie Pialat, dará además una master class.

Obviamente hay cosas nuevas: lo último de Richard Linklater, Hong Sangsoo, Agnes Varda, Wang Bing o Frederick Wiseman, por ejemplo, va a estar. O una selección para nostálgicos de los ‘80 que incluye Reencuentro, Robocop o Doble de cuerpo, más -en cine, como nunca- Donnie Darko y Twin Peaks: fire walk with me. Sí, obviamente, una gigante selección argentina que incluye una revisión de lo que se hizo durante 2017 e integra lo que va a ser de peso en 2018. Más una sección de mercado, en busca de ventanas para el cine nacional. Es decir, no falta nada: Mar del Plata busca una proyección internacional que siempre mereció, y es probable que ahora comience a construirla.