Este texto no está dedicado ni a los niños ni al “niño que todos llevamos dentro”, sino a usted, adulta o adulto, que lee este diario. Frozen, esa película que infantes ven una y otra vez, es buenísima.

Es la historia de dos hermanas separadas por la maldición -o el don, según se lo mire- de una de ellas. Contada al ritmo de una novela de aventuras con momentos de (gran) comedia musical, la película bucea en ese vínculo familiar entre las dos chicas y al mismo tiempo pone en tela de juicio la necesidad de tener “relaciones de pareja” y las comillas son intencionales.

Hay momentos de una gran belleza visual, pero lo que más impacta es lo moderno y vertiginoso que es todo sin que se pierda emoción. Los momentos humorísticos -y los diálogos muy precisos- la transforman en una fábula para cualquier público sin ese “chantaje de chistes adultos” tan frecuente hoy. Entró a Netflix, así que ya sabe dónde buscarla.

Ver más productos

El beato Juan Franscisco Marinoni, en el recuerdo de la iglesia católica.

La iglesia recuerda hoy al beato Juan Francisco Marinoni

Perón y Evita, una nueva era política en el país

De Perón a Fernández, un país siempre convulsionado

Los feligreses demostraron la devoción por la Virgen en su día (Carlos  Ventura - Diario Crónica)

Ceremonia impregnada de espíritu bergogliano

Ver más productos