"Las mujeres no son ángeles, son personas. Pero eso no es una excusa. Si tuvieras que ser un ángel para tener igualdad de derechos, los hombres tampoco la tendrían", dice desafiante Margaret Atwood, ante un auditorio repleto de estudiantes, escritores, intelectuales y amantes de la Literatura en la Biblioteca Nacional.

Es lunes por la noche y la artista canadiense brinda la primera de las charlas que compartirá esta semana en su visita a Argentina (ver aparte). Desde las 3 de la tarde, decenas de personas hicieron cola en la explanada del emblemático edificio para escuchar las palabras de esta escritora de novelas cautivantes, eterna candidata al Premio Nobel, que acrecentó su éxito con la reciente adaptación de dos de sus libros a series de TV: "El cuento de la criada" y "Alias Grace".

Autora de varias historias que fueron tomadas como referencia por movimientos feministas, Atwood sabe bien donde está parada en el tema y aclara que el feminismo es un paraguas demasiado amplio y hay que ver bien de qué se habla. "Si escribís sobre cualquier mujer que dice lo que piensa van a decir que sos feminista", comenta con ironía.

Con humor agudísimo, conquista al público con cada frase que responde durante la entrevista que lleva adelante el director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, un partenaire ideal para un diálogo sensible y cargado de complicidad. Suelta y simpática, hasta se dará el gusto de imitar pájaros y entonar una canción canadiense. La conversación empieza por la infancia lejana en los paisajes gélidos del campo al norte de Quebec, donde se crió, entre árboles y rocas, debido a la profesión de su padre, un científico que investigaba insectos. Cuenta sobre su madre, una mujer impresionante, que se sentía más cómoda en la naturaleza que con guantes y sombrero tomando té, cuenta sobre la afición que tenían ella y su hermano por los comics, sobre su coqueteo fugaz con la botánica, sobre su amor por Sherlock Holmes y sobre sus primeras publicaciones en revistas en los años 60. Y habla sobre la escritura. "Cada novela es en cierta forma una novela de detectives. Siempre hay descubrimientos para hacer. No hay que dar toda la información al comienzo. Pero si hay un cuerpo, recomiendo tirarlo al principio para que el lector sepa que hay uno", señala. A lo largo de la charla, y también a partir de preguntas del público, la autora brinda varios consejos para quienes quieren escribir: "Lean, lean y lean. Escriban, escriban y escriban. Se educa también tu propio estilo cuando lees libros de otros autores", remarca. Propone además una suerte de regla de las "5 páginas", ir ganando al lector (y también al posible editor) página a página. "Si el potencial lector llega a la quinta, probablemente compre el libro. Hay que lograr enganchar, brindar un enigma", explica.

La referencia a "El cuento de la criada", una de sus novelas más famosas, esa ficción distópica que plasma un mundo sombrío donde la lucha de un grupo mujeres es central, resulta inevitable. El libro fue llevada a la pantalla en una serie multipremiada que tiene como protagonista a Elizabeth Moss y ya prepara una nueva temporada en la que Atwood participa como consultora. La obra, escrita en 1985, para muchos resultó de alguna manera anticipatoria de la era Trump. "No puse nada en la novela que no haya sido hecho por algún ser humano en este mundo, por muy terrible que parezcan las cosas", revela e indica que la obra básicamente se pregunta cómo hubiera sido un totalitarismo en los Estados Unidos.

Con paciencia infinita y predisposición para sacarse selfies con sus fans argentinos, Margaret firma a la salida ejemplares de esa y de otras de sus novelas. Quienes quieran deleitarse con un poco más de Atwood tendrán hoy una nueva oportunidad.