Hay series divertidas, amables o repletas de acción. La alemana "Dark" no es nada de eso, ya que llegó a este mundo para satisfacer a aquellos que aman que una ficción "les rompa la cabeza". Esta cualidad no siempre garantiza que un producto sea bueno, pero sí que en estas épocas en que todos queremos debatir e hilvanar teorías a través de las redes sociales, una serie como esta - con poca promoción y alejada del tipo de narración al que estamos acostumbrados- se convierta en objeto de culto y gane adeptos día a día.

Ahora, frente al estreno de su segunda temporada en Netflix este viernes 21, los que seguimos con atención y un poco de esfuerzo- sus diez primeros episodios, tuvimos un obligado rewatch de al menos el último capítulo, más una pasada por foros y videos que resumieron lo que fue una agotadora historia con enredos y saltos en el tiempo.

Para los que aún no vieron nada, vale contar que todo transcurre en el pueblo de Winden, donde nunca sale el sol y llueve la mayor parte del año. Esa fotografía gris y nubosa que presenta "Dark" marca el ánimo que pesa sobre los habitantes de la comunidad. Hay secretos, relaciones familiares frías y una sensación de destino trágico para todos.

Michael Kahnwald se suicida apenas empieza la historia, generando dolor y un enorme trauma en su hijo adolescente Jonas, cuya ira crece conforme ve que su madre Hannah no parece estar sufriendo "tanto". En paralelo, comienzan a suceder cosas extrañas: Jonas y sus amigos salen a pasear una noche cerca de unas cuevas que están en el bosque, y durante la excursión, se pierde Mikkel Nielsen, hermano de sus amigos Martha y Magnus. El papá del nene, Ulrich, es policía y removerá cielo y tierra para encontrarlo. Este será el comienzo de una espiral de acciones, reacciones y misterios para la que vale la pena tener un anotador a mano. Y acá comienzan los spoilers sobre la primera temporada.

Lo que viene
Esta segunda parte tiene tantas preguntas por resolver que es de esperar que nos quedemos con las ganas de saber muchas cosas. Pero afortunadamente, ya hay una tercera confirmada. En el último episodio emitido, Jonas decide viajar en el tiempo tras haberse encontrado consigo mismo de adulto y obtener pistas poco claras- para ir a rescatar a Mikkel en el pasado. Jonas ya sabe de la verdadera identidad del niño perdido y las truculentas implicancias que esto tiene en su vida personal. Pero es atrapado por Noah (¿Quién es Noah?, la pregunta del millón) y enviado al bunker-máquina del tiempo donde mediante un agujero de gusano iniciado por el mismo Jonas adulto en ese momento (¡!), el adolescente Jonas intercambia lugares con el niño Helge que está en 1953. Jonas aparece en una calle a las afueras de Winden, en un futuro impreciso (suponemos que 2052 dado que los saltos se dan cada 33 años y él partió en 2019) donde la planta nuclear está destruida y se ven signos de guerra en todos lados. Es secuestrado por una banda de aparentes sobrevivientes y/o rebeldes. Fin de la temporada.

Ya está confirmada la tercera parte de la serie, que está en preproducción y será el final

El adelanto visto hasta ahora sobre la segunda parte vuelve a girar sobre Jonas, decidido a cambiar el pasado para mejorar el futuro. Pero para ello deberá viajar hacia adelante y hacia atrás, a fechas lejanas, correr peligro y enfrentarse a Noah, el responsable de esta locura. No es una serie para todo el mundo, pero atrapa a todos los que añoramos esa angustia y confusión que nos hacía sentir "Lost", el mojón de esta nueva era seriéfila.