Hace algunas semanas, una noticia vinculada al mercado del arte generó un fuerte revuelo en las noticias y más puntualmente en el sector: el periodista Jorge Lanata denunció que le habían vendido obras que eran falsas, o sea eran cuadros que no habían sido pintados por el autor que allí figuraba.


A partir de eso, el gran público se encontró con diversas notas sobre la manera en que se certifica la veracidad de una obra de arte y hubo también algunos cuestionamiento al rol de las galerías de arte en nuestro país, como consecuencia de la estafa al periodista en una de ellas.


Con ese disparador, nos propusimos analizar cuál es el rol de las galerías de arte y poder contar por qué ese espacio mágico, donde la gente y los artistas se encuentran, resultó esencial para el desarrollo del arte y de muchos de los grandes pintores de nuestro país, como es el caso de Berni y XX, que utilizaban sus muestras en grandes galerías como trampolín comercial para poder viajar a Europa y seguir desarrolándose.


Doble función


Lo cierto es que la galería de arte, que tuvo sus inicios en las antiguas Grecia y Roma, para luego pasar a ser condición habitual de palacios y reyes- tiene una doble función: por un lado acompaña al artista en su crecimiento, descubre talentos, los muestra los promociona y los ayuda a desarrollar su carrera; mientras que, frente al público su función es deleitarlo ofreciendo los mejores trabajos, distintas técnicas, y transmitirles el conocimiento, que conozcan a los artistas y su formación

Muchos dicen que el estar rodeado de arte produce un cambio en la percepción de la vida. Genera una mayor sensibilidad y alegría, además de embellecer los espacios. Por otra parte, una buena obra de arte es un resguardo de valor, por lo que el asesoramiento del galerista no está vinculado solo al placer estético sino también genera un análisis monetario y de perspectivas de valor.


Con ese fin, las galerías ofrecen una propuesta artística variada. Se trata, normalmente, de una selección analizada de artistas de calidad, acompañado de un asesoramiento para el visitante, que busca nutrirse de información. El objetivo: ayudar al cliente para que pueda comprar una obra de calidad a un precio razonable.


Es indispensable que las galerías entreguen siempre las obras con su correspondiente certificado de autenticidad. Eso hace que el comprador se sienta seguro y protegido en su inversión y que no ocurra lo que mencionábamos al inicio del texto.

Ese certificado requiere de un estudio exhaustivo de cada obra, pudiendo con ello garantizar la veracidad de las mismas.

Un público para el artista 

Como decíamos, la dible función de la galería de arte hace que, por un lado pueda ofrecer arte de calidad y a precios razonables para embellecer hogares y diferentes espacios, y, a su vez, poder ofrecer un público potencial a los artistas. En ese sentido, le permite al artista no tener que dedicarse a la parte comercial, ya que la creación y la comercialización generalmente no van de la mano.


Por lo general los artistas tienen una sensibilidad diferente que no tiene mucho que ver con el rol comercial. Si bien existen artistas que logran las dos cosas, no es lo que ocurre normalmente.

Las redes han ayudado a algunos artistas a dar a conocer sus trabajos, pero así y todo las galerías están mejor preparadas, dado que cuentan con
espacios bien ubicados, la iluminación correcta y la infraestructura  necesaria para brindarle al visitante la atención que se merece.


Es, por lo tanto, en las galerías de arte donde los artistas encuentran sus espacios de exposición y venta, así como el público recibe el asesoramiento correspondiente y el acceso a obras seleccionadas.

Como en todas las profesiones y actividades comerciales, hay mucha variedad en el mercado. Pero eso no significa que una mala experiencia invalide ni le quite valor a la labor de un sector tan determinante para el
arte.

* Colecionista y titular de Galerías Witcomb