Carlos Sorín estaba en una oficina de su productora de cine. Acababa de ver 80 videos de 80 chicos de Tolhuin, la ciudad de Tierra del Fuego donde hicieron un casting para su película. De esos 80, eligió a tres. Quería conocerlos. Viajó al sur. Se entrevistó con ellos y los grabó con su celular. Fue todo muy rápido. Antes de volver, pasó por la panadería La Unión, un clásico de la zona. Ahí, repasó los tres videos. Después del café, se levantó y se acercó a la caja para pagar. A su lado, casi pétreo, un nene lo miraba. Se miraron. Sorín vio algo más en sus ojos, en su cara, en sus brazos caídos, en su vestimenta. Mientras entregaba el dinero, aprovechó y le sacó algunas fotos con su celular. El nene casi ni se dio cuenta porque giraba su cabeza. Sorín volvió a la mesa. Repasó todos los videos y las fotos. Cuando levantó la vista, el nene ya no estaba más.

Miró hacia afuera. A lo lejos lo vio charlando con un hombre mayor. El nene se fue. Sorín corrió y fue a hablar con ese señor.

"¿Lo conoce?", preguntó apurado. "Sí, es de acá. Vive a las afueras de la ciudad."

Sorín volvió a la panadería. Quería encontrarlo. Debía buscarlo. Le preguntó a una de las empleadas si conocía "al nene que estuvo recién acá". "Sí, es Joel. Viene todos los días. Se para al lado de los clientes para que le den una factura", le dijeron.

Esos datos fueron suficientes. Y lo encontró. Barrio muy humilde, madre e hijo sin recursos. Hace unos años habían llegado desde Misiones. Pobreza. Mucho frío. Y nieve. La madre no entendía lo que le decía Sorín: "Quiero que Joel sea el protagonista de mi película. Trata el tema de la adopción. Y la edad de su hijo es ideal para el personaje. Tiene todo lo que necesito".

(N. de R.: El filme refleja la vida de un chico de 8 años que fue adoptado por un matrimonio al que le dieron la guarda preadoptiva de seis meses. Ahí surgió el problema para quienes son padres de un día para el otro. Y el desenlace de una adopción conflictiva).

La madre aceptó, Joel también. Con "Actores" se arregló el cachet. Y empezó la grabación. En el primer día, la primera toma no satisfizo al director. Le pidió a su asistente que tenían que hacer otra, y una más. Joel, tomó confianza y contestó: "Está bien, pero es la última". Al único que le hizo caso durante el rodaje fue a Sorín. Se animó y se colocó los auriculares y hasta se sentó en el sillón del director.

Se terminó el rodaje entre agosto y setiembre de 2017. Pasó el tiempo y el martes 5 a la noche se hizo la avant premiere, o preestreno, en la Capital Federal. Joel y su mamá viajaran especialmente. Le regalaron de todo. Se sacó fotos. Estaba feliz. Cuando volvió al hotel, no aguantó más y lo llamó.

"Sorín, acá no hay nada para comer." Joel sólo quería comer un pancho.

P.D.: La madre de Joel, por esas cosas del destino, era ayudante de cocina en la posada donde Sorín paró cuando estuvo en Tolhuin.

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