Iris Rivera toma una historia de nuestra tierra para llevársela a los chicos, convertida en un cuento sobre la leyenda de que siempre era verano cuando el pueblo qom llegaba a orillas del río Bermejo. Los qom eran felices: bailaban y agradecían siempre al Espíritu del Bien. Para el Espíritu del Mal, en cambio, no había canto ni baile. Y ese fue justamente el problema. El Espíritu del Mal planeó una venganza. Algo que nadie, ni el poderoso Espíritu del Bien, podía deshacer. La autora dialogó con BAE Negocios.

- ¿Por qué elegiste esta leyenda?

- Porque me encanta la manera poética de ver el mundo de los pueblos originarios, porque no es de las más conocidas y porque sí.

- ¿Cómo fue adaptarla para los chicos?

- No es que la haya "adaptado para los chicos" sino que la conté a mi manera, imaginando lectores y lectoras de cualquier edad, sin excluir a las niñeces. Los llamados "chicos", para mi modo de ver, no son "chicos" sino personas que están creciendo mucho en pocos años. Nunca más en la vida se crece a semejante velocidad; pero, eso sí, siempre se puede estar creciendo.

- ¿Sirve también para pensar en los miedos además del frío?

- Bueno, para mí, la literatura no sirve, no tiene un objetivo, no tiene un "para qué" más allá de sí misma. Va a la emoción, no se propone que las personas piensen en algo. La literatura es una de las artes y, como tal, se da a sentir. Muchos lectores y lectoras van derecho a interpretar un texto literario (a pensar qué quiere decir más allá de lo que dice), pero interpretar no es la única manera de leer, ni siquiera es la mejor.

- ¿Es importante que los chicos tengan acceso a historias de nuestra propia cultura?

- Es importante que las personas conozcan nuestros tesoros culturales a cualquier edad. Son tesoros que nos pertenecen y que están ahí al alcance de cualquiera. En el caso de la literatura, se expresan con palabras y las palabras están para que las tomemos, las historias circulan para que contemos (en un doble sentido) con ellas.

- ¿Cómo fue el trabajo con la ilustradora?

- Pura creación, puro diálogo de tres. Con artista ilustradora, Patricia López Latour, conversamos mucho entre nosotras y con la editora Victoria Riobó. Fue un trabajo a dos lenguajes: las palabras y las imágenes. Victoria nos ayudó a Patricia y a mí a que las imágenes digan lo que las palabras callan y viceversa.

. ¿Qué le gustaría que los chicos encuentren en este libro?

- Bueno, digamos que las personas de cualquier edad pueden encontrar riquezas en las leyendas, pero en eso no juega, creo yo, lo que a las autoras nos gustaría. Una vez que el libro está a disposición de la gente, cada cual encontrará lo que encuentre. Sabemos bien que, como sostiene Graciela Montes, en cada libro uno encuentra lo que dice, lo que no dice, lo que ni siquiera está.

- ¿De qué depende que un niño se acerque a los libros?

-¡De tantas cosas! Entre ellas, de que a los lectores y a las lectoras los conmuevan las palabras y las imágenes, de que haya quienes les acerquen libros de calidad artística, de la manera amorosa en que se los acercan, de la calidad de tiempo que los adultos dediquemos a esta preciosa tarea.

- ¿Es un mito que no leen?

- Un poco sí, un poco no. Los contenidos banales que suelen encontrar en las pantallas pueden incluso atrapar a los propios adultos. Basta con mirar alrededor. Que los niños y niñas no lean tiene bastante que ver con el universo adulto en el que crecen. Y no es un mito el hecho de que muchos adultos leen poco y nada. La apuesta a formar lectores de todas las edades es un trabajo apasionado, diario, comprometido. Se trata de abrir la oferta de lecturas hacia propuestas de calidad.

- ¿Es más complicado escribir para chicos?

- Vuelvo a decir que, en mi caso, no se trata de escribir para chicos sino para todo público. Y tal vez tenga un plus de dificultad. Se trata de escribir sencillo, pero no simple. Que la sencillez no aplaste la complejidad, que el propósito de llegar a cualquiera no vaya en contra de la calidad literaria que buscamos en un buen libro.

- ¿Tenés en mente otras leyendas para hacerlas cuento?

- Siempre tengo ganas de contar historias populares que atravesaron siglos de boca en boca. Me dan ganas de contarlas a mi manera para que sigan rodando. Un libro de leyendas puede hacer que su autor o su autora haga que otros levanten del papel las palabras y las suelten al aire para que sigan encontrando nuevas voces, nuevas maneras de contar.