Cine

Andrei Tarkovsky
Fines de semana de marzo y abril
Figueroa Alcorta 2280
Auditorio AAMNBA
Entrada gratis
Es un acontecimiento -parte del Festival Tarkovsky- que puedan verse todas las películas de uno de los cineastas más importantes de las últimas seis décadas. El ruso Andrei Tarkovsky creó una serie de películas que hablan de la relación entre lo humano y lo divino, siempre desde la creación ficticia e incluso en ocasiones acercándose a la ciencia ficción o la fantasía. Por supuesto, no es un cine vertiginoso como el estadounidense, sino uno contemplativo que opta por estructuras poéticas, a veces -como en la extraordinaria El espejo- como una especie de fluir de la conciencia que se mueve libre en el tiempo de los protagonistas. Parta Tarkovsky, el cine era sobre todo la escultura en el tiempo, como tituló a su libro de ensayos sobre este arte, y eso implica a veces ser violento y desatado -la increíble Andrei Rublev- y a veces demorarse en la contemplación de los pequeños cambios, de los detalles signiticativos (Solaris, Stalker). Es, sobre todo, un director religioso pero no en un sentido confesional -aunque las representaciones cristianas abundan en su obra- sino en cuanto a volver a ligar lo terreno con lo trascendente. Estilísticamente, ha sido un creador notable de formas, aunque hoy muchos discuten si todas corresponden al cine. Si se ven en detalle algunas de sus películas, se notará la enorme influencia que tuvo en formatos inesperados como el videoclip (hay en Nostalghia, poco vista en la Argentina, o en El Sacrificio, su última película antes de la prematura muerte, varios ejemplos de este tipo). Tarkovsky vuelve a temas como el exilio, la guerra o la ausencia del padre, porque en gran medida sus filmes son, también, episodios de una autobiografía. Sus hallazgos son fundamentales y, también -y en esto reside mucha de su riqueza- discutibles. La grilla completa del ciclo, que incluye el documental Tempo di viaggio y el corto The stramroller and the violin, aquí: bellasartes.gob.ar/

Arte

Festival Tarkovsky
Aquí arriba les recomendamos las películas del gran realizador ruso, pero el ciclo es solo parte de una movida más amplia que tiene como epicentro la Casa Nacional del Bicenternario (Riobamba 985) y la exhibición de 80 polaroids tomadas por el realizador, que son de una belleza notable, además de la exhibición de material relacionado con su vida y obra. Habrá también eventos musicales y literarios, más un curso, lo que suma a la mirada sobre un artista total. Todo es gratuito y va a seguir en abril.

Teatro

El dulce amargo, canciones de Safo
Mañana a las 22,30
Valentín Gómez 3378
El Extranjero
Entrada $250
Los poemas -los fragmentos sobrevivientes- de Safo, transformados en canciones de ritmo contemporáneo por Daniela Horovitz en un espectáculo de tratro musical extraordinario, que recupera la potencia y el misterio de esos textos con cariño y humor. De lo mejor del circuito teatral porteño.

Música

Lollapalooza
Hasta el domingo inclusive
Av., Márquez 504-San Isidro
Hipódromo de San Isidro
Entradas desde $2000
Ya saben de qué se trata, del enorme festival de rock y pop (alguna vez “alternativo”, ya no) en su edición 2018. Datos a tener en cuenta: el día 1, el de RHCP, está agotado, pero quedan entradas para los otros dos días, los que cuentan con una enorme cantidad de números importantes en la grilla como Pearl Jam, Lana del Rey, Whiz Khalifa, David Byrne, Damas Gratis, Emmanuel Horvilleur y muchos más. Hay servicios especiales del ferrocarril Mitre para la vuelta (tener muy en cuenta), va a haber espacios para hidratarse e incluso cuidado de niños (ya saben los padres rockeros), espacios de esparcimiento y descanso para balancear la adrenalina de los conciertos, food trucks para no morir de hambre, etcétera. El evento es bastante impresionante y vale, también, por la experiencia. Algunas compañías de telefonía además van a mostrar lo principal en video, en vivo. Nada mal para este fin de semana.

Para ver en casa

Querido Vincent
El cine de animación y el arte de un genio, unidos por la pantalla
Por Leonardo M. D’Espósito

Una de las películas más vistas -proporcionalmentedel año 2017 fue el largo de animación nominado al Oscar de la especialidad Querido Vincent, que narraba la vida del enorme Van Gogh a través de sus cuadros, transformados al movimiento por el dibujo animado. Para quien no tuvo la suerte de verla y acercarse, gracias a ella, a la vida y la obra de un artista central, Netflix acaba de subirla a su grilla aunque con el título Cartas de Van Gogh. Hay tres maneras de mirar este filme: como un experimento en animación totalmente asombroso, como una biografía que bucea en el alma del personaje, como un cuento sobre la relación entre la vocación y lo cotidiano. En cualquier caso, vale la pena, incluso verla más de una vez. Además se trata de una hazaña técnica: más de un centenar de artistas hicieron a mano cada uno de los fotogramas que forman parte de la película. Es decir, cada fotograma es, también, un cuadro. Película única.

Policías de repuesto
Una película que es una parodia total al policial violento, según la dupla Ferrel-Wahlberg

Policías de repuesto es la historia de un agente ansioso (Mark Wahlberg) y uno de escritorio (Will Ferrell) que, ante la muerte de dos super oficiales (Dwayne Johnson y Samuel Jackson) toman la posta en un caso de corrupción. Parodia total del policial de acción que destroza todos sus tópicos, es también un ejercicio inteligente que incluye momentos de diálogo (la pelea entre atunes y leones, por ejemplo) que parecen Beckett a la velocidad de Marvel. Una genialidad del comediógrafo Adam McKay .