Uno de los lanzamientos cinematográficos más importantes del primer semestre de 2018 es Ready Player One, la adaptación cinematográfica de la novela juvenil de culto escrita por Edward Cline que dirige Steven Spielberg. Su peso no reside solamente en la posibilidad de que Spielberg, por muchos años rey en la taquilla con películas de fantasía y aventuras, recupere un lugar que en los últimos años le ha resultado esquivo como director, sino por las implicaciones comerciales que la película tiene. De hecho, es una de las pocas producciones de Hollywood que tendrá un estreno "Day-and-date" (es decir, en simultáneo con los Estados Unidos) en China, el segundo mercado cinematográfico del mundo y el de mayor crecimiento en las últimas dos décadas.

Ready... narra una historia ubicada en un futuro de superpoblación y problemas económicos cuya única "salida" es un mundo virtual, el Oasis, donde cada uno puede ser -en la medida en que gaste dinero- lo que quiera. El creador de Oasis ha muerto y ha dejado claves, un juego dentro del juego, que haría a quien lo resolviese dueño del Oasis y de una fortuna fabulosa. Un joven pobre tiene, repentinamente, la posibilidad de ganar ese control, y una compañía millonaria, de impedirlo. Pero toda la iconografía de Oasis responde a la cultura popular de los años ochenta, con personajes e iconos universales que se volvieron parte del gran atractivo de la novela. De allí que la apuesta sea, también, la de apelar al consumo nostálgico para generar ganancias.

Pero no es lo único: como la película tiene además inversión china, será lanzada en ese territorio como un filme "local", con las ventajas que ello implica. Además, tiene cerrados tratos con uno de los principales operadores de Internet y del negocio del entretenimiento asiático, Alibaba, lo que facilita una mayor difusión en paralelo a la estadounidense en un mercado capital para que una película de altísimo presupuesto, como es el caso, recupere sus costos, cada vez mayores en el actual ecosistema cinematográfico.

Lo de Alibaba es importante porque es el principal vendedor de entradas en China, con un 80% de penetración en el mercado, y ha sido uno de los factores de crecimiento más importantres de ese mercado. Así, el lanzamiento del filme -que en la Argentina está previsto para un día antes que en los Estados Unidos, por cómo rotan las carteleras- tiene asegurado recuperar su inversión, aunque habrá que ver si es un éxito suficientemente grande como para generar una nueva franquicia para el sistema de blockbusters o si su peso será menor del esperado.

Porque el principal asunto es, justamente, que el cine de gran presupuesto requiere hoy "renovar" marcas, generar series nuevas que permitan el crecimiento del negocio de derechos derivados, lo que más sostiene la industria del entretenimiento por estos días. Y China es un mercado de altísimo consumo para las "marcas" fílmicas.