Ana Wajszczuk es la autora de los Chicos de Varsovia que fue llevada al teatro con gran éxito. El Levantamiento de Varsovia fue uno de los movimientos de resistencia más importantes y trágicos de la Segunda Guerra Mundial. Cerca de 150 sobrevivientes entre aquellos jóvenes insurgentes -instruidos en la clandestinidad, organizados en secreto y casi sin a armas- llegaron a la Argentina a fines de los años 40.

La autora con su padre

Wajszczuk remonta sus raíces y emprende junto con su padre en un viaje a la vez íntimo y trascendente, que va de Buenos Aires a Europa. "Mi libro de no ficción, una investigación periodística pero también personal sobre mis antepasados en el levantamiento de Varsovia de 1944 se publicó en 2017. Fue primero una nota periodística, tapa de una revista dominical, en 2014, cuando se cumplió el 70 aniversario del Levantamiento", dice a BAE Negocios la autora.

"Pero en realidad empezó muchísimos años antes, cuando en el 2000 un tío de mi abuelo, Waldemar, nos contacta -a mí y a mi familia- desde Estados Unidos para sumarnos al árbol genealógico de los Wajszczuk. A través de ese contacto con ese tío hasta entonces desconocido, descubrí muchas historias de mi familia polaca que nunca se habían contado en mi casa, por desconocimiento pero también porque mis abuelos, arrancados a la fuerza por la guerra de su país natal, quisieron mirar para adelante y jamás hablaron del tema. De ese impacto, el de encontrarme con todo un lado de mi familia que yo desconocía, nació una serie de poemas que se convirtió en El Libro de los Polacos. El manuscrito ganó un concurso en España, lo publicó la editorial Algaida allí, y nunca circuló en Argentina hasta este año, que se editó en una versión corregida y aumentada por Calet Olivia", continúa.

"Creí que ya había cerrado el círculo, pero años después, leyendo sobre la historia del Levantamiento, casi desconocida por fuera de Polonia, recordé a tres primos de mi abuelo que pelearon y murieron siendo tan jóvenes durante esos días -eran hermanos, tenían 15, 18 y 20 años- y emprendí la búsqueda de los ex insurgentes polacos que hubieran llegado a la Argentina. Encontré a algunos y también a varios hijos de ex insurgentes. Escribí la nota, se publicó. Y quedé -como dice Laura Oliva, mi "alter ego", en la obra Chicos de Varsovia- muy, muy cebada con tanta información, tantas historias de un hecho a la vez heroico y trágico, un fracaso y una muestra de a lo que puede llevarnos la guerra"

"Así es que volví a Polonia, esta vez con mi padre, a investigar específicamente sobre la historia de nuestra familia durante el Levantamiento de Varsovia. Sin hablar yo misma polaco, y tantos años después, sabía que iba a estar dando vueltas entre escombros del pasado. Dennis Smith, el director de la obra y quien adaptó el libro, lo dice así en escena: "Esto no es un rompecabezas, estos son escombros". En este sentido, en el sentido de lo incompleto, de lo que nunca va a saberse o yo nunca podría acceder es que me interesaba sumar al nuevo libro otros recursos más allá de los típicos de una investigación histórica (entrevistas, reporteo, fuentes, etc). Las fotos, las transcripciones de diarios o reportes de la época, y sobre todo los poemas me servían para rondar ese agujero negro de lo real o fático sin caer, tampoco (porque Chicos de Varsovia es un libro de no ficción) en lo inventado o ficcional puro. Los poemas, que no son ni ficción ni no ficción, me servían para poder introducir una "verdad" (la verdad del poema) sin traicionar lo que sucedió en los hechos"

Foto de Alejandra Lopez

-¿Por qué se sabe tan poco de los chicos de Varsovia en Argentina? ¿Quienes eran?

-Eran chicos y jóvenes, la gran mayoría no superaba los 30 años y muchísimos eran niños y adolescentes de 12, 14, 16 años. En general eran chicos educados, de familias de clase media y alta de Varsovia pero al AK (el Armia Krajowa, el Ejército clandestino polaco) se sumaron personas de todas las edades y clases sociales. Muchísimas mujeres, entre ellos. Se sabe poco porque, por un lado, fueron perseguidos por el gobierno comunista que, bajo la égida de la Unión Soviética, se instaló en Polonia hasta la caída del Muro de Berlín. De hecho, sus vidas corrieron peligro al menos hasta mediados de la década del 50, hasta la muerte de Stalin. Y por otro lado porque no era una historia que hiciera quedar "bien" a los Aliados, que remataron Polonia y la cedieron a la URSS porque necesitaban su poder para ganar la guerra, como finalmente sucedió. Los Aliados no ayudaron a Polonia durante el Levantamiento, cuando por ejemplo sí ayudaron a liberar París por esos días sin casi un disparo. Y la ciudad quedó destruida a ras del suelo por orden de Hitler.

-¿Qué sentiste cuando empezó la invasión a Ucrania?

-Un poco que no se aprende nunca, que la historia toma otras formas pero siempre, lamentablemente, se repite.

-¿Cómo fue la idea de que llegue al teatro? vos la adaptaste?

-Con el libro surgió el interés de Dennis Smith (director, actor y músico) de adaptar la historia al formato teatral, y surgió una nueva manera de contar la historia: con música en vivo, con performers, con canciones, con recursos del documental, con actores y actrices. Lo que Dennis hace en la obra es acompañar con otros recursos (música, danza, video) la parte "histórica" de esta historia sobre la guerra pero también sobre los orígenes, la identidad y los ancestros.

-¿Por qué te parece que la obra tuvo tanto éxito?

-Porque toca temas universales como la identidad y la búsqueda de los origen, de los ancestros. Porque Dennis y el equipo de actores y actrices interpretaron de manera muy poética una historia terrible. Fueron 15 funciones y más de 2500 espectadores . De hecho, estamos en tratativas para una segunda temporada.

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