“La literatura es un refugio ante los ataques de la vida”

Luz Gabás  ganadora del  premio Planeta con su novela Lejos de Luisiana estuvo en la Feria del Libro para persentarla. 

mripetta

"Tenía ya la documentación preparada, había dedicado tiempo, pero necesitaba, como es una novela larga con muchos personajes, ese momento de por lo menos dos meses por delante sin nada que hacer para poder encontrar la voz, el tono, arrancar. Empecé con la pandemia. En ese sentido me vino bien. Con el miedo compartido que vivimos todos, me costaba encontrar el objetivo, ¿para qué tanto esfuerzo si nos vamos a morir todos? Pero luego pensé 'oye, en otras épocas como la que refleja la novela, han vivido peor y han continuado hacia adelante, o sea, que siéntate, empieza y saca adelante tu proyecto'", dice la escritora española Luz Gabás sobre su novela con la que ganó el premio Planeta y estuvo en Buenos Aires para presentarla.

-Elegiste una época de la que se sabe poco de las colonias españolas en Estados Unidos.

-Para los historiadores españoles sí que es conocida. Hay libros importantes sobre el momento de la ayuda de España a la independencia de los Estados Unidos. Popularmente es sea desconocido. No hay tanta gente que conozca que España fue esencial en la independencia de las colonias estadounidenses. Llegué a la historia de una manera casual y me di cuenta que no se sabía el conjunto de los 40 años en los que Luisiana fue española.

.-¿Te llevo mucho tiempo de investigación?

-La novela me ha costado cuatro años. Ya en 2018 ya empecé a documentarme. Estuve dos años estudiando como si fuese una tesis doctoral para tener bien la información, pero esa información luego la tienes que convertir en novela. El género novela histórica es complicado, porque tienes que ser veraz en cuanto a los momentos históricos pero luego tienes que dejar volar la imaginación para que no sea una lección de historia. Entonces ese equilibrio es el que me resultó muy difícil, porque cuanto más desconocido es el tema más puedes pecar y convertir el texto en una lección de historia, que no se trata de eso. Otra cosa es que el lector, me lo están diciendo, aprenden mucho de los que se visionan porque no tenían conocimiento.

-¿La protagonista existió?

- Suzette está inspirada en varios personajes femeninos de la época. Quise que fuera un personaje de transición. La novela sucede al final del siglo XVIII, es el final de la ilustración del imperio de la razón. Entonces ella ya tiene rasgos prerománticos. Ya se cuestiona sobre la libertad en general, que es un tema que aparece mucho en la novela, a nivel literal los esclavos que no pueden dar un paso, no tienen nada de libertad. O aquellas personas que teniéndolo todo, como ella que no le falta de nada y tampoco se siente libre. un sentimiento ya muy romántico, entonces que ya es un momento en la novela en el que el orden mundial cambia entonces quería reflejar a nivel político ese cambio de paradigma mundial pero también a nivel emocional ese cambio ya de percepción individual de cada uno.

“La literatura es un refugio ante los ataques de la vida”

-¿Y por eso elegiste un amor prohibido?

- Es que a nivel de novela da mucho juego, un amor interracial vuelta. Encontré una leyenda que el hijo de un jefe de una tribu se enamora de la hija de un comerciante francés. Huyen, los capturan y a él lo matan. Así surgió la idea de que fuese nativo americano, hombre con mujer, francesa. Suzette está atrapada entre la pasión y la razón. La novela habla sobre la insatisfacción. Lo difícil que es saciar las inquietudes interiores de cada uno, aunque tengas muchos medios materiales.

-Cuando escribe un hombre es novela histórica, cuando es una autora es novela romántica. ¿Por que?

-Es tremendo. Por muchas razones. Hay una tendencia todavía a equiparar la novela histórica con una especie de subgénero. Entonces si le escribe un nombre la dignificamos un poco, pero si la escribe una mujer la volvemos a rebajar diciendo que es romance histórico. Para mí el género es novela histórica, independientemente de quién lo escriba, el acierto se trata en ese equilibrio entre historia y ficción. Hay novelas en las que tiene más peso la historia, que a veces te parecen una lección de historia más que una novela, y hay novelas en las que hay un desarrollo psicológico, un viaje emocional de los personajes. Yo diría que las novelas históricas, escritas por mujeres, tienen más viaje emocional. Y a mí personalmente me gustan mucho. La novela histórica proporciona evasión a otro lugar, a otro espacio, a otro tiempo. Al pasado, que nos atrae tanto. El lector tiene la sensación de que cierra una novela que ha aprendido mucho. También permite un diálogo con el presente. Es interesante, por eso creo yo que gusta tanto y que seguirá gustando.

-¿Fuiste actriz?

-Hacía teatro de joven. Me encantaba. Creo que es mi pasión frustrada. Hice teatro, pero luego decidí seguir por otro camino, sí. El teatro me sirvió sobre todo para el diseño de personajes.

-¿Cómo haces para desprenderte y empezar otra?

-Prácticamente la despedida dura lo mismo que el tiempo de promoción. Te das cuenta que ya te vas distanciando de esa novela, es como un hijo que ya vuela de la novela. Luego poco a poco ya en tu cabeza surgen otras voces, otras historias y ya está. Necesitas desvincularte para crear personajes nuevos, para que no se contamine la siguiente novela con la anterior. Pero es un proceso gradual y natural. Al principio te parece que nunca más vas a poder olvidarte.

-¿Como fue que supiste que querías ser escritora?

-Los escritores creo que desde pequeños estamos enamorados de la lectura y de la papelería. Siempre llevamos un papel, una agenda, un cuaderno, tomamos notas, todo. Somos curiosos. En mi caso estudié literatura y luego trabajé dando clases en la universidad muchos años. Entonces, no encontré el momento hasta los 40. Y ahí fue cuando dije, tengo experiencia vital, tengo información técnica para enfrentarme a lo que es una novela y quiero escribir. Coincidió con el fallecimiento de mi padre. Creo que ese fue el detonante. De pequeña recuerdo tener pensamientos de niña soñando ser escritora. Me visualizaba como Joede Mujercitas. Una familia de muchas hermanas que vive en un entorno rural y que ella escribe. Creo, he conseguido parecerme a Jo.

-¿Y dedicarte solo a escribir, qué te da en tu vida?

-Tengo la sensación de que he encontrado mi camino. He hecho muchas cosas en mi vida, muchas de verdad. Además, algunas ni las cuento, pero he hecho muchas cosas, he trabajado en cosas diferentes. La sensación que tengo es que iba buscando ese de un alma inquieta y curiosa y no acababa de encontrar mi camino.Hasta que publiqué tuve la sensación de que ese era mi camino la escritura.

“La literatura es un refugio ante los ataques de la vida”
Foto Carlos Ruiz

- ¿Y el Premio Planeta, en qué te cambió?

-Lo importante del Premio Planeta es el reconocimiento. En mi caso creo que lo que se me quedará es la ilusión tan grande vivida por familia, amigos, vecinos, conocidos. Es como si todos hubiesen ganado. Esto es muy lindo. En términos prácticos, tiene mucha más visibilidad y el dinero te permite trabajar tranquila en el siguiente proyecto.

- ¿Cuál es el rol de la literatura?

-Antes que escritora soy lectora. Para mí, la literatura es refugio ante los ataques de la vida. Es como ese rinconcito que tienes en tu casa a donde llegas cuando estás muy cansada y muy estresada. En los viajes voy con mis libros, me da igual las horas que tengo que esperar en aeropuertos, en aviones, saco mi libro y digo y qué bien se está aquí.

-¿Tenés una rutina para escribirte, para trabajar en general?

-Tengo que trabajar en mi despacho. No sé escribir en hoteles. Puedo leer, puedo tomar notas, pero no puedo ponerme con la novela. Nunca viajo con el ordenador. No sé, sentarme en una habitación de hotel, escribir capítulo 25, no sé, se me va el tono. Cuando viajo, leo, pienso, reflexiono, voy madurando ideas. Mi vida es trabajar en casa de una manera metódica. Por las mañanas escribir, por las tardes leer.