"Surge de ese derrotero al que parece que estamos confinados. La metáfora perfecta de un río que termina en otro río más grande y finalmente en el mar. Tenemos momentos de cierta tranquilidad donde parece que las cosas van bien y ahí aparece la "derecha" con todos los "medios de comunicación" a su favor y te dejan el país dado vuelta y endeudado hasta las pelotas. Fue una sensación, una necesidad, esas ganas de poner ese título solo es un "feroz karma" que se tiene que descargar por algún lado. Tomalo de esa manera si querés", dice a BAE Negocios el escritor Pablo Pages sobre el título de su novela Cuesta abajo.

—¿Como surgió la historia?
—Creo que era Borges, el decía algo así como que uno empieza a escribir por una pulsión, imágenes o algo del carácter de lo sensible. Y uno avanza porque nota que está bien lo que está haciendo y hay un momento crítico que puede estar sobre la mitad de la narración en donde te ponés muy nervioso porque el final no aparece y sino aparece todo lo que hiciste queda truncado. Hubo un gran trabajo con Camilo Sanchez, quien apostó a la novela ni bien leímos los primeros párrafos y con una pedagogía de orfebre o mejor dicho de alquimista renegado, fuimos peleando párrafo a párrafo el texto, engrosando ese medio tan conflictivo y con tantos signos de interrogación por donde se lo trabaje. Esta novela fue una novela iniciática y de aprendizaje.

—¿Tiene cosas personales?
—Hay cosas en la Historia que tienen la función del mito. Esas que no conviene explicar o sencillamente no es necesario porque el poder debe seguir funcionando de tal o cual manera. Creo, desde mi humilde postura, que la literatura, en este punto, tiene que cumplir con precisión quirúrgica, una función doble; por un lado seguir contando el cuentito que todos quieren escuchar y por el otro, como si fuera un acto de magia, mostrar el monstruo que no queremos ver. "Sin lugar a dudas, la Historia debe ser narrada en clave literaria.

“Como si fuera un acto de magia, hay que mostrar el monstruo que no queremos ver”

—¿Por qué elegiste el barrio de La Boca?
— La Boca está cerca de la Rosada y todas las instituciones que forman parte de la cabeza de Goliat. Es un lugar marginal que hace unas décadas vivió como un barrio porteño en su mejor momento y los procesos neoliberales que sufrió este país y que ahora sigue padeciendo hacen de este lugar la cara inocultable de la desidia con que manejamos nuestra república. El Riachuelo para mí es como el cordón neurálgico que separa por tan poca distancia lo que la generación del 80 al mando de Roca y otros como Sarmiento llamaron "civilización o barbarie". En La Boca, cuando entras por Alte. Brwon se hace llamar en un pequeño monumento "La República de La Boca". En este barrio atípico conviven viejas tradiciones de imigrantes, con la marginalidad y las artes.

—Una vez terminada la novela, ¿te costó dejar ir al personaje?
—La novela, la historia me pasó por encima como un huracán, tenía la necesidad ser contada. Claro que hay algo de mi "alter ego" en todo esto. Pero creo que en la literatura de una u otra forma siempre está uno mirando las cosas. Ni el más minimalista está despojado de esto. Regresando a tu pregunta todavía estoy en eso de dejar ir al personaje. Quizá el tiempo y varias sesiones de análisis puedan lograrlo.

—¿Por qué elegiste escribir novela negra?
—Antes del "género de novela negra" existieron un montón de cuestiones detectivescas. El tema es que esos policías o investigadores tenían una capacidad de adivinos, de científicos inductivistas, que me resultó siempre forzada por todos lados. El policial negro trabaja con personajes que por espúreas razones fueron expulsados de la institución hace mucho tiempo. Pero algo me faltaba o quizá no quería que funcione así. Entonces nuestro primer personaje no es un detective, solo es un hombre de unos 60 años que la consultora en la que trabajó toda su vida lo despide. Nuestro personaje vive en La Boca y esa madrugada post-despido, sentado en la dársena, mirando el amanecer caluroso del verano descubre flotando entre las botellas de plástico, el cuerpo desnudo de una joven. Por una serie de circunstancias azarosas comienza a investigar y su vida cobra el vértigo y el sentido que se habían perdidos años atrás por una vida monótona y gris durante los setenta y ochenta como eterno estudiante de Sociología. Puede ser uno de nosotros.

—¿Por qué te parece que es un género tan buscado?
—Pienso que se trata solo de encontrar verosimilitud al relato. Que personaje de nuestra historia puede entrar en esta ecuación. Solo un genocida o un miliquito de la dictadura. Acá, en este punto es donde doy vueltas la tortilla. Cuestiono al género en sí y no a sus pobres protagonistas.

—¿Cuándo supiste que querías ser escritor?
—La pregunta por mis orígenes en la literatura creo que se remonta a otra escena o quizá otra persona. El mentor fue Jorge Di Paola o "Dipi" como se lo conocía en Tandil. Yo era un joven de diecinueve años y me encontraba escuchando sus monólogos rebeldes frente a un coro de entusiastas los acertijos y las cosas más hermosas que alguna vez, y por extraños motivos, a mí se me pasaban fugaz por el balero. Faltaba mucho camino y no había ningún punto de partida por ese entonces.

Título: Cuesta abajo. Autor: Pablo Pages. Editorial: El Bien del Sauce. Páginas: 200. Precio: $450.