Como era previsible, Los Increíbles 2 tuvo un lanzamiento enorme -más de seiscientos mil espectadores- y se llevó el primer puesto de las recaudaciones. Es muy probable que su carrera termine sobre los dos millones de entradas vendidas, especialmente cuando se acercan las vacaciones de invierno. Por cierto, la diferencia entre el primero y el segundo en la tabla supera el uno a cien, lo que confirma que sin tanques, no hay taquilla. La buena noticia de ventas interesantes de cae a pedazos con la segunda. También hay otra novedad poco alentadora: el filme de Pixar-Disney tuvo 523 pantallas, más (bastante más para ser sinceros) de la mitad de las disponibles en el país. Si quieren entender el concepto de "concentración", tales números bastan y sobran.

Para no repetirnos -lo vemos seguido en esta columna- analicemos un poco el éxito de Los Increíbles porque, de cierta manera, revela el mecanismo por el cual pueden complementarse económicamente la pantalla grande y la chica. Los Increíbles, la original, se estrenó en 2004, es decir hace catorce años. Fue un éxito en taquilla global, aunque inferior a otros títulos de Pixar (notablemente a los de la saga Toy Story, por ejemplo). Pero la marca creció gracias a tres factores: la reiteración de la película en las diferentes ventanas (en primer lugar el DVD, pero luego y mucho el SVOD) más el merchandising. Es decir, los personajes y la historia permanecieron. El público infantil -los públicos infantiles de tres lustros, gente que hoy es joven adulto inclusive- esperaban una segunda parte alguna vez e irían a verla al cine, más allá de que sí puede piratearse en mala calidad. Resultado: la marca construida y reforzada de modo permanente hace de un nuevo episodio un éxito, incluso si no está a la altura del original.

El asunto es global: Los Increíbles 2 logró u$ 180 millones en los EE.UU., rompió el récord de estreno para un filme animado (lo tenía otra secuela de Pixar, Buscando a Dory de 2016, que arrancó con u$ 135 millones según el sitio especializado Box Office Mojo) y es el octavo mejor estreno de la historia. Cuando decimos que la concentración y la crisis "tanquedependiente" de la taquilla no es un problema solamente argentino, nos referimos a esto. Claro que en los EE.UU. un lanzamiento monstruo puede tener 5.000 pantallas... de un parque de 40.000. Detalles importantes que muestran la enorme concentración que existe, en el campo de la distribución y la exhibición, en nuestro país. Menos competencia, menos variedad y menos público, que solo reacciona a los tanques gigantes.

Otros tres estrenos ocuparon el top ten: la comedia No me las toquen, el filme italiano Los oportunistas (del mismo director de Perfectos desconocidos) y la efectiva película de terror El ritual. Al respecto, otra prueba de lo que decimos semana a semana: nada funciona mejor que el cine familiar de franquicia y el terror, ambos con un público fiel que ve todo lo que se estrena. Quod eram demostrandum, pues.

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