En un pueblo de Inglaterra, a mediados del siglo diecinueve, tres muchachas pobres y poco saludables se convierten en novelistas de fama mundial. Escribiendo desde la infancia, las Brontë -Charlotte, Emily, Anne-, junto con Branwell, único varón de este grupo de hermanos, componen poemas, cuentos y obras de teatro Laura Ramos escribió la biografía de esta familia.

“Al comenzar a leer sobre la historia de la familia descubrí que la opinión pública general sobre las hermanas Brontë era que habían sido una especie de vírgenes del páramo que no tenían conciencia de las obras geniales que habían escrito. Al descubrir que sus vidas habían estado llenas de pasión y aventuras, que además tenían un hermano, poeta maldito, al que habían proscripto de la historia, me pregunté cómo se había forjado ese mito”, dice a BAE Negocios la escritora y periodista.

“Y es que esta visión de las hermanas proviene de la clásica biografía de Charlotte escrita por la señora Gaskell entre 1855 y 1857, que es encantadora pero no veraz. No es difícil de entender que una biografía escrita un año después de la muerte del biografiado (en este caso de tres escritoras célebres) no puede estar despojada de tramas políticas. Tramas político familiares, de política editorial, de morales enfrentadas”, agrega.

“Después de las muertes de las hermanas, y sobre todo después de las críticas furibundas a sus libros y a su moral, la señora Gaskell, una escritora de la época que además era amiga de Charlotte, fue convocada por el señor Brontë para escribir una biografía vindicatoria de la moral de sus hijas. El objetivo era lograr que la crítica y el público lector perdonó a sus autoras las impropiedades y blasfemias de sus novelas en virtud de sus vidas dolientes y sacrificadas. Y la señora Gaskell actuó en consecuencia. Omitió las cartas de amor que Charlotte le escribió a su profesor belga, desvió la atención sobre el temperamento huraño, rudo y misántropo de Emily, juzgó con severidad la conducta de Branwell, el hermano réprobo, opiómano y alcohólico y logró dejar sentado un retrato santificado de las tres hermanas”. La autora cuenta que recién a fines del siglo XX este retrato fue desmontado y revisado.

Ramos también viajó a Haworth el pueblito de las Brontë. “Me chocó enormemente encontrarme con un pueblo que parasitaba en las hermanas. La compañía de taxis Brontë, la casa de té Rochester, los repasadores con la cara de Emily, las flores y bordados en las ventanas, todo me daba la sensación de que era falso, de que el pueblo de algún modo intentaba cristalizar a las hermanas en una especie de estampa romántica en la que ellas no deseaban estar. En el museo, que está enclavado en la casa parroquial, encontró vestidos que usaron las actrices que protagonizaron Jane Eyre o Cumbes borrascosas y se sorprendió al ver a esas escritoras que detestaban la notoriedad, la frivolidad, ser objeto de un culto que ellas no profesaban. “Ellas pertenecieron al Romanticismo, ellas escribían sobre la naturaleza y la naturaleza está en el centro mismo del drama en Cumbres borrascosas, por ejemplo. Pero no eran sentimentalistas, eran románticas salvajes, extremas, no edulcoradas ni aniñadas”

—¿Qué fue encontrando de cada una de ellas?
—En el curso de la investigación fui descubriendo, estupefacta, que Emile Brontë era un ser parecido a esa construcción artística infernal llamada Heathcliff, el héroe (malvado y despiadado) de Cumbres borrascosas. Cuando Catherine Earnshaw, la heroína, dice “yo soy Heathcliff”, está hablando Emily, ella es Heathcliff. Sus escasas cartas y sus seis diarios (poquísimos, porque la mayoría de sus papeles desaparecieron, probablemente quemados por ella misma) la revelan como feroz, despiadada, de un temperamento fuerte como una roca. Mi idea sobre ella cambió absolutamente, porque creía que era una joven tuberculosa débil, frágil y tímida.

—¿Qué impresión le queda de Emily?
—Creo que Emily era una artista exquisita, la más genial de la cofradía, sin dudas, que desfallecía si no podía escribir, como de hecho le pasó mientras estuvo en Roe Head, una escuela para niñas donde Charlotte era maestra.

Emily era la más poderosa en el campo de batalla de la relación entre los hermanos. Se reía de Branwell, como demuestran escritos encontrados en el margen de unos textos de Branwell que anticipan la saga de Games of Thrones. Emily aconsejó a su padre, siendo niña, que si no podía razonar con Branwell, lo azotara. Charlotte era la más pasional. Como Jane Eyre, la heroína de su obra maestra, es pura pasión (eso dijo Virginia Woolf). Charlotte se enamoró violentamente más de una vez, y sus cartas de amor son casi demenciales. También era una refinada seductora, como lo muestra la colección de cartas que le mandaba a su editor, un joven soltero, hermoso y sofisticado que llegó a un punto de enamoramiento de ella, que no era menos fea que su heroína Jane Eyre, la primera heroína fea de la literatura (y la más adorable). “Una mujer que no es hermosa, ni rica también tiene sentimientos, y puede ser heroína de una novela”, desafió a sus hermanas cuando creó Jane Eyre.

—¿Qué decían las criticas de la época?
—Destruyeron los libros de Emily y Anne, y enzalzaron Jane Eyre, aunque también lo denunciaban como morboso y extraño. A Cumbres borrascosas, el libro de Emily, lo calificaban de “libro peligroso, desagradable” y de contener “escenas de vicio desnudo”, de “transcurrir en el infierno”. En realidad la vida de Emily en la casa parroquial, cuando su hermano Branwell empezó a emborracharse y a tomar opio desde 1845 hasta 1848, podría tener mucha relación con las escenas más salvajes de Cumbres.

—¿Las obras de las hermanas compite con sus vidas?
—En la medida en que sus vidas fueron atormentadas y llenas de pasión. Pero mientras que las obras de Anne y de Charlotte, aunque geniales, hablan en una primera persona que no logra desligarse de sus autoras, Cumbres borrascosas no es sólo la historia que se relata, es una obra mayor del Romanticismo, única, perfecta, que tiene capas y capas de interpretación y que se interroga sobre el bien y el mal, como toda la obra poética de Emily.

Título: Infernales
Autora: Laura Ramos
Precio: $499
Editorial: Taurus
Páginas: 408

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