"Sé que va a sonar un poco cursi pero es verdad: la historia me eligió a mí.Quería contar la espera, ese limbo donde todos entramos a veces solo a esperar algo… en este caso, es lo que puede hacer un hermano mayor en ese lugar: no solo sentarse a esperar, convertir esa espera en un diario escrito e ilustrado para que cuando nazca su hermanito, algún día pueda "ver" a su hermano aún en ese tiempo en el que todavía no lo conocía y sobre todo, saber que fue esperado con tantas ganas", dice la ilustradora y escritora Yael Frankel.

-¿Cómo fue el proceso de meterte en la cabeza de un nene que va a tener un hermano?

-Fácil y difícil a la vez. Fácil porque todos fuimos nenes alguna vez, entonces fui a buscar ahí al fondo (¡y eso que mi propia niña quedó bien lejos!) la voz infantil. Difícil por las mismas razones y porque además de la voz tuve que meterme también en la mano y el trazo de un nene y ese sí que lo perdí del todo, pero por suerte los ilustradores tenemos algunos recursos a los que recurrir.

-¿Te parece que el libro puede ayudarle con los miedos a la llegada de un hermano?

-Ay, no lo sé. Ojalá que sí pero no es la intención del libro. Si no me suena a libro de autoayuda para niños y de esos ya tenemos un montón.

-¿Las ilustraciones como surgieron?

-Como te dije antes, buscando que el trazo se asemejara lo más posible al de un niño. Probé con papel carbónico y funcionó: me dio ese trazo desprolijo, inseguro y a la vez libre y fresco que buscaba.

-¿Haces primero las ilustraciones y luego el texto?

-En general al revés, empiezo a dibujar y ahí veo si la imagen me cuenta algo o no. Pero ahora mismo, estoy ilustrando una historia hermosísima de una escritora también hermosísima… así que primero fue el texto en este caso

-Hay una línea de tiempo en el libro ¿Cómo fue la idea de incorporarla?

-Cuando empecé a hacer el libro, el primer título fue Línea de tiempo. Después, hablando con Lulu y Manu (editores de Limonero) sugirieron que la línea de tiempo quedara solo como una "anécdota" en las guardas del libro y que el interior se desarrollara de la manera en que lo hace: más libre para que el narrador pueda ir y venir en la narración sin ataduras.

-¿Cómo es contarle el mundo a un hermano?

-No tengo la experiencia… porque soy la hermana menor, jajaja

-¿Qué te gustaría que los lectores encuentres?

-Un buen cuento, divertido, con algún suspenso y principalmente que les de ganas de seguir leyendo

-¿Es difícil escribir para chicos?

-Sí, muy! Al menos para mí. Creo que es igual de difícil que escribir para adultos.

-¿Por qué la dedicatoria?

-Porque es una forma de agradecer a los hermanos mayores que hacen un poco eso: nos cuentan cómo empezó la película, esa parte que nos perdimos cuando nosotros los menores llegamos al mundo

-¿Tenes una rutina para trabajar?

-No, soy muy desprolija, despistada, muy distraída. No me impongo rutinas salvo la de ir a mi estudio todos los días unas 8 o 9 horas (en las que puedo trabajar solo la mitad o a veces mucho más)

-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

-Más que escritora supe que quería ser ilustradora. Después llegaron las historias escritas. Pero gracias a que había primero imágenes. Lo supe cuando tuve hijos y empecé a leerles y a comprar libros para ellos… y para mí!

-¿Es un mito que los chicos no leen?

-No lo sé… nunca llevo esas cuentas ni estadísticas, yo creo que los chicos leen si los adultos les presentan la lectura de una forma natural y genuina. Si hay ganas, se transmiten y si los adultos son lectores, hay un porcentaje muy alto de probabilidad de que los chicos lean. Las ganas de leer también se maman, no solo en la casa, en todos los ámbitos donde participen y haya libros al alcance de ellos.

-¿Qué te da la ilustración  y que  la escritura?

-Ambas cosas me dan un mundo en el que me gusta pasar tiempo, ¡mucho tiempo! Pero me siento mucho más ilustradora que escritora así que es ahí, en la ilustración donde encontré mi lugar.

-¿Te parece que los libros ilustrados cada vez ganan más espacio?

-Puede ser, ya hace un tiempo que la literatura ilustrada tiene una ventana más grande y de a poco va ganando terreno. En muchas librerías (acá y en otros países también lo vi) tiene su propio espacio y es muy llamativa, invita a acercarse.