Superhéroe afroamericano, luego superheroína. Ahora, el Universo Cinemático Marvel, una de las empresas más impresionantes -y exitosas- del cine en los últimos años va por el primer superhéroe de origen asiático, Shang-Chi, personaje aparecido en las historietas en 1973, creado por Jim Starlin y Steve Englehart (dupla de dibujante y guionista que realmente dieron el aspecto definitivo a los comics durante esa década). La empresa comunicó el nombre del director Destin Daniel Cretton como responsable de la película que, en principio, debería verse en 2021 y formar parte de la cuarta etapa en la empresa de llevar los personajes de la historieta a la pantalla grande.

Shang-Chi, en principio, es más una especie de nombre clave para los fanáticos de los comics antes que una imagen realmente popular. Fuera de los especialistas, es prácticamente desconocido. Pero es importante dentro de la estrategia que lleva a cabo la empresa alrededor de la inclusión. Dejemos de lado en parte el altruismo: lo que está sucediendo en el entretenimiento masivo es que se ven en parte atravesadas por la necesidad de las minorías de verse representadas, y eso genera un público nuevo y amplio. Pero para lograr que eso suceda, es necesario tener un vector exitoso por sí mismo. Es el caso de Marvel: cabe preguntarse si lo que "vende" estas películas son los personajes puntuales o el nombre de la casa. Da la impresión que -como sucede con otras firmas como Disney o Pixar, y no por nada la primera compró Marvel Studios- es la marca la que empuja el contenido y le permite luego tener autonomía. Apuntar a minorías en un momento donde tal cosa es muy favorable y encuentra un eco gigantesco en los medios dentro y fuera del campo del entretenimiento significa generar un círculo virtuoso en el que la marca se vuelve sólida por acertar a incluir temas y personajes que no formaban parte de la agenda masiva. Y eso hace que el tema o el personaje, a su vez, tenga alcance masivo y también se solidifique.

Pantera Negra y Capitana Marvel muestran que el público masivo venció prejuicios

Quedó claro con los u$ 455 millones globales de Capitana Marvel, una película que, antes de su estreno,sufrió una campaña de Internet de corte misógino, pero que sin embargo no perdió nada de su atractivo en taquilla a pesar de eso. La marca, la interrelación con otros elementos ya muy establecidos dentro del "universo" (la relación con Avengers, por ejemplo) y el éxito enorme el año pasado de Pantera Negra permiten ver que ya no existen prejuicios respecto del género o el origen étnico de un personaje en el campo del cine masivo. Su atractivo pasa por otro lado y logra romper barreras hasta hace dos décadas infranqueables.