"Llevamos muchos años creando tecnologías que no sabemos controlar"
La escritora española Rosa Montero estuvo en Buenos Aires para presentar la última novela de serie protagonizada por Bruna Husky.
"Fíjate que yo no lo sabía. Bruna es una serie lo que yo quería era hacer un mundo propio. Con personajes estables que yo pudiera visitar cuando me diera la gana. Así que cuando empecé con Bruna no sabía cuántos libros iba a tener. Se lee cada uno por sí solo. Si los lees los cuatro y por su orden hay un plus, pero perfectamente puedes leer uno y ya está. Cuando empecé a escribir este no sabía qué iba a ser el último. Normalmente antes de empezar a de sentarme al ordenador, me paso antes como un año, año y medio, desarrollando a mano, tomando notas de cuadernitos y a mano de la historia, no escribiéndola, pero desarrollándola y tal. Y ahí fue cuando ya llevaba unos par de meses trabajando, cuando me di cuenta, comprendí que va a ser el última", dice la autora.
-¿Por qué?
-Todas las novelas de Bruna que suceden en Madrid en el año 2111, pero son también thriller, porque ella es una detective. En cada una de las novelas hay un caso, una investigación criminal. Primero vi que la investigación criminal de esta novela en concreto iba a ser muy oscura, muy intensa y porque además trata de un peligro cierto para todos nosotros. Y que encima le iba dar a la pobre Bruna otro frente de batalla. En las tres primeras novelas es una tecno humana de combate, que mide dos metros, es fortísima. Pero al final tercera, los tipos del odio la envenenan y está a punto de morir y para que no muera, participa en un experimento que consiste en que traspasan sus memorias y su dotación emocional al cuerpo de otro tecno humano, en concreto de una tecno humana de cálculo, que es una birria. No tiene fuerza, tiene nada. Bruna tiene en esta novela ese otro campo de batalla que es brutal, que es adaptarse a ese cuerpo y respetarse a sí misma dentro de su cuerpo y construir una identidad. Lo pasa verdaderamente muy mal. El tema de la identidad siempre es muy importante en todas mis novelas, pero nunca lo había tratado tanto como en esta. Dependemos de la mirada de los otros, de cómo nos refleja la mirada de los otros, porque si los otros la ven distinta, hay una travesía agónica de Bruna a través de eso en la novela. Y esos dos frentes de batalla hace que esta novela sea la más épica de todas las cuatro y que sea, yo creo que la mejor. Me di cuenta de que no iba a ser capaz de escribir otra novela de Bruna con esa envergadura.
-¿Sobre qué te gusta escribir?
-Sobre los mismos temas que son nuestras obsesiones y escribes no para enseñar nada, sino para aprender, para poner un poco de luz en esas obsesiones. Entonces la ambición en cada libro es saber si consigo esta vez explicarme mejor las obsesiones es mías, abordar estos temas de una manera más profunda más exacta y más bella. Con esta me di cuenta que iba a ser incapaz de hacer algo mejor. Así que dije se acabó. Se acabó Bruna. La dejo feliz, el final es muy luminoso y después de una novela oscurísima.
-¿Te cuesta dejarla?
-Evidentemente, de todos los personajes que he hecho es el que siento más cercano a mí. Y me cuesta. Lo que pasa es que ya te digo que vi evidentemente que no podía hacer otra cosa porque no iba a hacer una novela mejor. Y eso no le iba a hacer, por respeto al personaje, pero me cuesta. Hubo un amigo que me dijo algo que me lo ha suavizado mucho y me dijo, 'vale, muy bien, no vas a escribir ninguna novela, pero siempre puedes escribir un libro de cuentos del mundo de Bruna' Y eso sí. Entonces, en cuanto que me dijo eso, ya se me han encendido varios cuentos posibles en la cabeza y cuando la he hecho mucho de menos, escribiría el libro de cuentos del mundo.
-¿Qué es la identidad?
-Primero, pues yo creo que además la identidad es una de las gestas que tiene que asumir el ser humano en su vida, sea uno de los grandísimos aprendizajes. Y mucha gente se muere sin llegar a tener idea, no ya de quién es, sino ni siquiera de qué es lo que desea hacer en su vida, de verdad. Porque la mayoría de nosotros empezamos, más o menos, a vivir intentando cumplir los deseos de nuestros padres. Aún más patético, la mayoría intenta cumplir los deseos que sus padres tienen sobre él o ella que a lo mejor ni siquiera es verdad. Y luego, partir de ahí, hasta llegar a saber tu propio deseo, no te cuenta, partir de ahí ya vas creciendo y y vas conformando tu identidad porque somos animales sociales dependiendo del reflejo de los ojos de la gente que te rodea. Y esto es radicalmente así.
Entonces, la única manera de controlar un poco eso y que no se vaya de las manos es escoger muy bien en qué ojos te miras. Por eso los amigos, el entorno es tan importan. El deseo es tan difícil de identificar a la gente. Son deseos prestados, deseos impuestos. Entonces, todo eso habla, claro, de cómo la mirada de los otros te puede volver loca. Por eso, además, estamos en un momento especialmente porque hay muy sola en una sociedad muy desarrollada y con un caleidoscopio enloquecedor de miradas con las redes sociales. Creo que las redes sociales nos están volviendo literalmente locos. Todavía la gente, claro, esa falta de identidad, angustia que esa falta de identidad provoca, da vértigo. Creo que abunda en el éxito de las políticas del odio. Porque una manera de conseguir una identidad rápida es a través del odio. Tú eres el que odia a ese. Entonces es muy básico, muy rápido, muy consolador.
-También vos abordas la inteligencia artificial.
-A mí me encanta la ciencia, la tecnología, pero esta tecnología es tremendamente poderosa. Creo que llevamos muchos años ya viviendo por encima de nuestras posibilidades tecnológicas, es decir creando tecnologías que no sabemos controlar. Solo en los últimos 70, nos hemos puesto tres veces ya en riesgo de extinción como especie por la mala gestión de nuestras propias tecnologías. Estamos en riesgo de extinción por la energía nuclear y las bombas atómicas. Estamos en riesgo de extinción por el calentamiento global. Estamos en riesgo de extinción por la inteligencia artificial. Entonces, si seguimos intentándolo lo vamos a conseguir.
Estamos en una frontera tecnológica que nunca ha vivido el ser humano. La aceleración de conocimientos, el desarrollo tecnológico, la sextuplicación de información por segundo. Es exponencial, es una velocidad vertigenosa. La inteligencia artificial es una tecnología de una potencia que no es conocida de antes, es infinitamente mayor que cualquier otra cosa que hayamos hecho. Nos hace la vida tan fácil, que por eso nos entregamos así de patas. Puede hacer cosas fantásticas médicamente, ejemplo, puedes poner chips que ya se han hecho en la médula de parapléjicos y se ponen a caminar. La inteligencia artificial rige nuestra vida completamente. Tu móvil está en Inteligencia Artificial. Si compras algo en internet te lo manda la Inteligencia Artificial. El GPS de tu coche es Inteligencia Artificial. Entonces, tiene tres problemas. El primero es la pérdida de puestos de trabajo. En otras ocasiones, cuando habido revoluciones tecnológicas, se pierden puestos de trabajo y se crean otros. Creo que se van a desaparecer masivamente, prácticamente todos, pero da igual porque hay otras maneras de solucionarlo como la renta universal. De hecho los fervientes partidarios de la inteligencia artificial dicen que la inteligencia artificial va a trabajar por nosotros y que nosotros vamos a estar felices. El siguiente escalón es mucho más preocupante. Es la capacidad que tiene la inteligencia arterial que ya está pasando para manipular la mente de los humanos. Y esa capacidad es total. Nos puede convertir en peleles al servicio de aquellas fuerzas, aquellas personas que tengan el control de esa inteligencia. Los mejores neurocientíficos del mundo llevan años clamando porque se incluyen en la Carta de Derechos Humanos los neuroderechos. De aquí a nada, a 15 o 20 años, los cerebros humanos van a poder ser implementados con la A-I para hacer que haya cerebros humanos y conectados con ordenadores para que haya cerebros humanos 10 veces más inteligentes que el más inteligente de los humanos.¿Y quiénes van a ser 10 veces más inteligentes? Los ricos. Entonces se va a crear una clase de ricos que van a ser más inteligentes y se puede crear esa clase de ricos y una masa de tontos que además serán manipulados por la inteligencia artificial, convertidos en esclavillos.
Y luego está el tercer nivel, es el más preocupante, es el de cuando llegue la superinteligencia, esa que sí puede ser la destrucción de la humanidad, que puede llegar antes de 50 años. Ahora mismo estamos en una inteligencia artificial que se llama inteligencia artificial débil, que es más pequeña que la humana. Va creciendo y entonces se llegará la inteligencia artificial general que es como la nuestra. Y de ahí se disparará exponencialmente la superinteligencia. Que no es humana y que por lo tanto no vamos a entenderla. No vamos a tener ni idea de cómo es. Y nosotros vamos a ser como las hormigas de esa inteligencia. No vamos a poder controlarla. Lo que pasa es que estamos creando una especie indiferente, que no tendremos ni idea de lo que es, que irá a su bola y que un día puede decir, voy a utilizar estos átomos de carbono para otra cosa y los átomos de carbono somos nosotros.
-¿Y qué podemos hacer por encima de eso?
-Se puede ver, se puede controlar. La tecnología es una herramienta, depende del uso de le des. Hemos ejercido controles en otras tecnologías. Hemos ejercido control en la clonación. Se prohibió la clonación humana Lo que pasa es que con la inteligencia artificial no estamos haciendo nada. La buena noticia es que es el futuro, el futuro lo estamos escribiendo hoy, todavía estamos a tiempo, pero no podemos perder mucho más tiempo.
-¿Qué te gustaría que encuentre el lector en la novela?
-Las novelas no las escribes para enseñar nada, las escribes para aprender. Yo he escrito todo esto porque me ha salido, porque me ha salido porque estoy preocupada, ya te digo que son como sueños, ha salido así porque estaré soñando esas cosas. Mi inconsciente estará soñando esas cosas, pero yo no escribo para avisar de nada. Para eso puedes hacer un ensayo o puedes hacer periodismo. En una novela no. Pero ha salido así, ha salido eso. La buena noticia es que el futuro todavía no está escrito. El futuro lo hacemos hoy, lo podemos cambiar. Y de hecho, como te digo, la novela termina como muy esperanzadoramente. Quiero creer en la capacidad del ser humano para reinventarse y la capacidad del ser humano para adaptarse.
-¿Y la literatura qué lugar ocupa en este mundo?
-La literatura, el arte nos salva. Con novelas no tienes que cambiar el mundo. Pero el arte en sí nos salva, nos permite sobrevivir, como nos permitió en la pandemia.
-¿Tenés una mirada esperanzada ahora?
-Ya ves que el final de la novela es tremendamente luminoso, entonces yo creo que mí me conmovió escribirlo y me serenó escribirlo. Y bueno, pues yo creo que tenemos, creo que tengo, esperanza en la capacidad de resistencia y de reenvención del ser humano. Pero vamos, que tenemos que poner, el momento es muy duro y es muy difícil y que tenemos que ponerlo en las pilas desde luego.
