La entrevista es el bar del teatro Picadero donde protagoniza I.D.I.O.T.A . Saluda a los mozos, que lo conocen y saben lo que va pedir. “Esta obra se hizo en Madrid, Barcelona y México. La leí y me capturó cómo la pieza va develando algo que al principio no está. Comienza como una comedia brillante y eso empieza a teñirse de otra cosa”, dice a BAE Negocios Luis Machín, y encuentra la forma de hablar de una obra de la que poco se puede contar para no quitarle el misterio. Una de las preguntas que genera, según el actor, es “dónde está el límite que la persona puede soportar, cómo la presión social, cultural, psicológica y económica, sobre todo, llevan a alguien al límite. Una persona arrastrada al límite por un problema económico del cual no puede salir lee un artículo en el diario de una especie de laboratorio. El asunto es responder unas preguntas a cambio de un dinero, pero no sabe qué abarcan esas preguntas, esas respuestas y a quiénes involucran. Una persona al borde puede poner en riesgo a otras”.

“Esto le exige una rapidez mental que en un estadio que no fuera el borde no le saldría ninguna de las respuestas. El personaje de mi compañera María José (Gabin) es una especie de conducta regulada por alguien que está por encima de ella; el mío es pura sorpresa, alguien obligado a resolver el enigma”, cuenta Machín y agrega: “El dinero está por detrás de todo eso, como casi todo. En esta pieza el factor dinero es determinante, fundante”. “El humor no se pierde, pero está muy teñido de la situación dramática. Hay momentos en donde la risa es como una especie de escape de algo siniestro”, dice Machín y asegura: “Nunca pensé en convertirme en un actor de determinadas características, siempre fui y vine en registros, en géneros. Lo que más hice fue teatro, lo hago desde los 16 años. El cine, la televisión, son formas de contar a los personajes que a mí también me gustan. Son distintos lenguajes que como actor te colocan ante distintos desafíos: contar un personaje en televisión, cine o teatro implica registros muy diferentes”.

En esta obra la escenografía es casi un personaje más. “Funciona con los dos personajes, no es un paisaje, cuenta mucho, va generando el clima que permite que los protagonistas se desarrollen ahí adentro, cuenta y da mucha información”, sostiene y agrega: “Siento que estamos dentro de una especie de laboratorio donde permanentemente hacen experimentos con nosotros. Es una pieza muy actual, da cuenta de esta época, de su problemática. Salís preguntándote qué hubieras hecho vos, y es posible que te encuentres respondiéndote algo bastante parecido a este hombre”.

Machín también hace el unipersonal El mar de noche, en Apacheta, escrito por Santiago Loza y dirigido por Guillermo Cacace. “Es un relato poético de un hombre que está en la habitación de un cuarto de hotel contando una separación, abatido por el desamor”, sostiene el actor, que también está grabando una serie para televisión.