"Me gusta pensar que el libro no es solo mío sino también del lector"
Poemas como mapas cuenta con de 13 ensayos de la escritora Tamara Grosso, su selección de poemas, ilustraciones y espacios para escribir.
"La idea de este libro, a diferencia de otros que nacieron en solitario, surgió conversando con Mara Parra, la editora de Fera, sobre la posibilidad de trabajar juntas porque a mí me gusta mucho lo que están haciendo en su proyecto editorial y ella venía leyendo mis libros de poesía. Conversamos sobre algunas ideas hasta que la del cuaderno de poesía, que combinara ensayos sobre poemas que me gustan con consignas y espacio para escribir, fue la que más nos convenció a ambas", dice la autora desde España donde vive.
—¿Cómo fue la selección de la autoras? ¿Cómo fue elegido cada titulo y cada mapa?
—Fue bastante natural, porque apenas empecé a pensar en una selección se me vinieron a la mente las autoras y autores de los que más hablo cuando doy talleres o que más recomiendo a quienes me preguntan qué pueden leer para comenzar a animarse con la poesía. Luego, el tema específico que traté con cada autora o autor y el título de cada texto fue surgiendo con naturalidad, al ponerme a escribir estuvo claro qué quería decir sobre cada poema, con el desafío siempre de ser muy sintética porque el formato estaba pensado con textos cortos y puntuales.
—¿Esperas que las hojas en blanco sea completas?
—Sí, claro. La verdad es que siempre me genera ilusión pensar que alguien puede llegar a subrayar y escribir arriba de los libros que yo publiqué. Uno de mis primeros libros de poemas se llamó Márgenes, eran poemas que yo había escrito al margen de los libros que estaba leyendo en esa época, y la idea era que los lectores pudieran escribir en el espacio en blanco de ese libro también, que en ese caso eran los márgenes. La idea de que el libro tenga directamente páginas en blanco para escribir, que tiene mucho que ver con el proyecto editorial de Fera, me encanta porque me gusta pensar que el libro no es solo mío sino también del lector y lectora, y pueden hacer con él lo que quieran, apropiárselo y en este caso completarlo.
—¿El objetivo del libro es escribir o entrar en le mundo de la poesía?
—Quizás creo que las dos cosas van mucho más de la mano que lo que creemos a veces. Yo empecé a escribir poesía al mismo tiempo que a leerla, hace muchos años. Obviamente que esos no eran mis mejores poemas y están escondidos o ya perdidos. Pero un libro que pueda ser introductorio para alguien que no leyó mucha poesía antes y que al mismo tiempo invite a escribirla sin necesidad de "saber nada" tiene mucho que ver con mi idea de pensar la literatura y la escritura.
—¿Qué te gustaría que el lector encuentre en tus ensayos?
—Ojalá observaciones que le inviten a leer, a hacerse preguntas sobre la poesía y a investigar estos y otros autores nuevos.
—¿Qué son las consignas invertidas?
—Son consignas de escritura, a las que les pusimos este nombre que yo a veces uso en los talleres que doy, porque lo que hago es imaginar de qué consigna podría haber salido un poema como el que acabamos de leer. Es decir, leemos un poema, inventamos una consigna cuyo resultado podría ser ese poema, pero obviamente el que vamos a escribir es otro.
—¿Cuál es el rol de la poesía?
—No se si tiene un rol, sino que, como toda la literatura, nos invita a un ejercicio de observación, de imaginación y de mirar el mundo con detenimiento.
—¿Te parece que la poesía está ganado espacio?
—Creo que sí, que hace diez o quince años cuando yo empecé a asistir a talleres literarios y a leer más poesía había como un miedo o respeto excesivo a este género que ahora no es tan así, persiste por ejemplo en las carreras de literatura a nivel académico, pero creo que ya no está tan presente en otros espacios como talleres, clubes de lectura o las mismas redes sociales.
—¿Cómo fue el trabajo con la ilustradora?
—La ilustradora trabajó con los poemas y creo que hizo un trabajo espectacular, que supo captar de una forma bellísima la potencia de cada uno y sumar al libro una dimensión que no hubiera sido posible solo con textos. Cuando vi las ilustraciones incluso pude ver que algunos de los poemas tenían más y más capas de las que yo había visto en ellos. Ver el libro terminado con las ilustraciones fue muy emocionante.
—¿Cómo definirías el mundo de la poesía?
—Como un mundo enorme, infinito y (por suerte) en el que pueden convivir muchas cosas distintas y que tiene mucha capacidad de expandirse y transformarse.
—¿En que género te sentís más cómoda como autora?
—Creo que sin dudas escribiendo poemas, aunque en los últimos dos o tres años escribí más narrativa y ensayo porque me enfoqué primero en Viudas jóvenes y luego en Poemas como mapas. Pero en la poesía puedo alcanzar una espontaneidad y libertad en la que me siento muy a gusto.
