Netflix acaba de anunciar el rodaje de la secuela de Bright, que se llamará Brighter. Es una noticia importante y demuestra que un tanque puede pasar solo por plataforma SVOD sin necesidad de los cines. En dos semanas, la película de David Ayer (Escuadrón Suicida) protagonizada por Will Smith y Joel Edgerton fue vista por once millones de personas. El presupuesto fue de u$ 90 millones, y puede compararse con la nueva Jumanji, hoy primera en recaudaciones en los Estados Unidos (superó a la última Star Wars) que costó unos $87 millones. Pero las diferencias son bastante más interesantes.

Bright costó u$90 millones incluido el lanzamiento, la mitad de un tanque de Hollywood

El filme es un policial con la fórmula "pareja de policías, uno detesta al otro" en medio de una ciudad llena de problemas sociales. Se vio mucho, salvo por algunos detalles. El protagonista, Smith, es un agente negro y racista: odia a los orcos y su pareja es, justamente, el primer policía orco de Los Angeles. En ese mundo los elfos tienen el poder, los orcos son la clase baja y las hadas son una molestia, algo así como mosquitos a los que se aplasta a golpes. Es cierto que todo parece una alegoría, pero también funciona como sátira. La cobertura de los medios fue grande y es evidente que el "poder de estrella" de Smith también hizo que la película llegara a su público.

¿Cuáles son las ventajas de un "tanque" en SVOD, si no se trata pues de una experiencia "inmersiva" como la de los espectáculos masivos del cine de hoy? En principio, que tiene una andadura mayor. Un blockbuster masivo se estrena de tal manera que carezca de competencia al menos por dos semanas, y en ese tiempo debe recuperar la inversión. Netflix no depende de ese esquema, y el contenido puede crecer a lo largo del tiempo mucho más y volverse un atractor de suscripciciones (algo que sucedió con House of Cards, Stranger Things y The Crown, por ejemplo). Una secuela permite multiplicar el efecto de la primera parte.

Y detrás de esta estrategia aparece otra más importante. Si las majors van a tener sus propiso SVOD, Netflix solo puede competir creando sus propias franquicias y haciendo de la producción de contenidos su negocio principal. A ese fin es que apuntó este lanzamiento masivo con tratamiento similar al de los grandes debuts cinematográficos. La pregunta es cómo la firma podrá sostener tanto la inversión necesaria en tecnología a medida que crece la masa de usuarios como la producción millonaria. Por lo menos queda claro que puede generar contenidos por menos de lo que sale un blockbuster cinematográfico, que hoy rondan los u$ 200 millones de presupuesto medio, y promocionarlos como tales. Aunque no lo parezca, se trata de un cambio de 180° en un negocio que será campo de batalla en los próximos años.