Bruno Giorno,  protgonista de  "El Escape", descubre que es el personaje de un libro, una mera ficción literaria en una novela fuera de control. Debería enamorarse y casarse con la protagonista femenina de la novela. Pero se niega a hacerlo porque se enamoró  de una lectora.  Se trata de  la nueva novela del autor sanjuanino Armando Azeglio

-¿Cuándo supiste que querías ser escritor? 

- A los diecinueve años, mi primera novia, mi primer amor me dejó por el hijo de un juez. Sentí que el mundo se me caía a pedazos. Era un dolor insondable, mezclado con una sensación de derrota y humillación total. En medio de esa turbulencia, me juré a mí mismo que algún día iba a escribir sobre lo que me estaba sucediendo, como para exorcizar lo que me estaba pasando y tratar de entenderlo. Lo hice en otra novela que se llama “Desinencias del alma”. 

-¿Cómo surgió la historia? 

-De un sueño. Me soñé cayendo en un gran libro abierto, los párrafos y las letras se transformaban en un magma viscoso, líquido, como si se tratase de arenas movedizas que trataban de tragarme. Tenía que hacer un gran esfuerzo por salir de esa situación. Cuando desperté supe que tenía una idea para trabajar. 

-¿Por qué el titulo? 

- En ese sueño desesperante yo tenía que escapar de ese libro abierto que trataba de ingurgitarme, de ahí “El Escape”. 

-¿Cómo definis a Bruno el protagonista? 

-Un personaje que a pesar de la crueldad caótica del mundo que le toca en suerte, lo mira con extrañeza, con estupefacción, pero con curiosidad. Tratando de entender la lógica de lo ilógico. Las razones de lo “real”, o establecido, no siendo la mismas menos alucinatorias, que la fantasía más delirante de cualquier artista. 

-¿Cómo surgió que el protagonista sea el protagonista de una novela

-Hay un libro que me rompió la cabeza “Seis personajes en busca de un autor” de Luigi Pirandello. Se trata de grupo de actores se prepara para ensayar una obra. Al comenzar el ensayo, ellos son interrumpidos por la llegada de seis personajes. El líder de los personajes, le dice al director que están buscando un autor. Él explica que el autor que los creó no terminó su historia, y que son personajes incompletos. Cuando terminé de leer esa obra respiré hondo y me dije que algún día iba a escribir algo así, pero en formato de novela. Estoy hablando de 1987. 

-Bruno no acepta el destino que le marca el escritor. ¿Es por amor o hay algo más?  

-Las dos cosas, la primera razón es el amor, que vendría a ser la más naif en términos literarios, pero la más poderosa desde que el hombre y la mujer pisan este mundo. Y la segunda me la hicieron notar una vez que leyeron la novela terminada, me explico: en una cultura de matriz judeo-cristiana como la nuestra, la rebelión contra una figura paterna como la del autor, adquiere netos tintes luciferinos, y en ese sentido Bruno no es la excepción a la regla. Cuando escribí “El Escape” estaba en un momento oscuro, fascinado con el “lado oscuro”. Conscientemente yo no tuve esa intensión, pero Jackes Lacan decía que “no pensamos, sino que somos pensados por la cultura en la que estamos inmersos”. Algo de eso debe haber. 

-Al ser un novela dentro de una novela , ¿requiere una parte mas activa del lector? 

-Sí, requiere un esfuerzo adicional del lector en un mundo donde la curva de atención ha bajado drásticamente, y la tolerancia a la frustración es cada vez menor. 

-¿Fue compleja de escribir? 

-Sí, me llevó muchos años, catorce para ser exactos. Fue una lucha contra mí mismo, contra los propios límites e infatuaciones del ego. Fue literalmente una reyerta contra la angustia de la página en blanco, duró más de una década, no lo puedo creer.   

-¿Qué te gustaría que el lector encuentre? 

-La perplejidad de saber que las cosas no son lo que parecen ser. No hay una versión única de la realidad, todo depende del lugar donde nos pongamos como observadores, narradores o lectores. Que el amor, aunque parezca una idea remanida. no solo es la fuerza que nos hace hacer las cosas más locas, sino que mantiene cohesionado el universo. 

- ¿En qué genero está esta novela? 

-Es una novela Hipertextual. En este sentido la narrativa hipertextual requiere de un lector activo. En este tipo de narrativa las cosas cambian, los roles de emisor y receptor pueden ser intercambiables, los contenidos pueden ser abiertos, dependientes de las elecciones del usuario. No hay una sola estructura central, todo es “liquido” si se quiere.  

-¿Cómo fue el camino de  estudiar administración de empresas a escritor? 

-¿Sabés? Me cuesta pensarme a mí mismo en términos de “escritor”. Estoy más identificado con el rol de papá, de marido o profesor. Además, no puedo evitar preguntarme, si yo soy escritor, entonces ¿Quién fue Borges o Cortázar? Vengo de una familia humilde, mis viejos no terminaron la secundaria, había que estudiar “algo que te sirva para trabajar”. Yo nací en San Juan, y en mi contexto no existía algo como dedicarte a escribir, actuar, dirigir, tocar, pintar o lo que fuere. En ese sentido la administración de empresas, fue cumplir con el mandato paterno, y la escritura, la rebelión. No ha sido un camino fácil, pero estoy agradecido.