Así como la Madre Naturaleza arroja cada año a miles de tiernas tortuguitas recién nacidas a una peligrosa carrera hacia el mar, durante la que muchas morirán, Marvel lanza sus criaturas a la industria audiovisual del siglo 21. Cine y televisión se disputan los derechos de esta usina de personajes e historias, cuya mayoría supera los 50 años de vida.

La falta de ideas nuevas empuja a los grandes productores a apostar por aventuras ya conocidas, con una vuelta de tuerca pochoclera. Y resultó en el caso de Avengers, a tal punto que DC Comics decidió emular a su eterno rival y formar (tarde) su Liga de la Justicia recientement estrenada.

En su famoso plan de expandir el universo Marvel, la compañía desempolvó a sus Inhumans, que habían nacido en las historietas de Los Cuatro Fantásticos allá por 1965, y de a poco se fueron colando en las de otros personajes. La idea era hacer una película, pero una evaluación de mercado lo descartó de plano.

IMAX se sumó a la conversación cuando el proyecto viró en serie: estrenó en exclusiva y a nivel mundial los dos primeros episodios filmados en su formato gigante, dos semanas antes que la televisión estadounidense. Pero la recaudación fue paupérrima: 3,5 millones de dólares.

La jugada resultó un tiro por la culata doble: además del escaso interés en los cines, las críticas negativas -que fueron mayoría- empezaron a viralizarse antes de que ABC pusiera al aire Inhumans en Estados Unidos.

De este lado del mundo
En nuestro país, la serie se estrenó recién el 14 de noviembre, a través de canal Sony. Aunque ya concluyó en EE.UU. su primera (¿y última?) temporada de 8 capí- tulos, vale la pena hacer una breve review de lo visto hasta ahora en este hemisferio porque vamos, la opinión de los críticos especializados no tiene por qué influir tanto en el público general que no haya leído los cómics.

Black Bolt es el rey de los Inhumanos, una subespecie genéticamente superior a la humanidad. Tal como sucede en X-Men, éstos son parias en el planeta Tierra; temidos y perseguidos. Pero a diferencia de sus colegas marvelianos mutantes, los Inhumanos descubren sus poderes especiales al entrar en la madurez, durante un rito en el que se los somete al contacto con una niebla especial llamada “terrígena”.

La serie comienza luego de los sucesos que se vieron a modo de introducción de estos personajes en la segunda y tercera temporada de Agents of S.H.I.E.L.D, pero no requiere haber visto estas “previas” para enganchar la historia.

Bolt y su familia viven escondidos en la Luna, en la ciudad secreta de Attilan, pero el hermano del monarca, Maximus (interpretado por Iwan Rheon, Ramsay en Game of Thrones) es una amenaza constante a la delicada paz que disfrutan ya que considera que el rey es “inútil” e indeciso.

El impulsivo joven -que al momento no evidenció poder sobrenatural alguno y por eso se siente ninguneado por los demás- desafía el orden establecido y termina generando un golpe de estado, traicionando a su familia, que huye a la Tierra.

En el clan real están además la reina Medusa, primos y hermanos. Hasta un perro gigante que en realidad es un teletransportador y aporta la cuota de, digamos, ternura mascotera. Todos deberán rearmarse para retomar el control de Attilan y derrotar a Maximus, que arenga a las masas -casualmente explotadas para mantener a la realeza- con la promesa de la Tierra prometida, esto es, regresar a nuestro mundo y adueñárselo.

El tiempo dirá si Inhumans pasará a la historia de la tevé como un fiasco o podrá resurgir en una segunda temporada, aún no confirmada.