"Qué hacemos con la verdad cuando se nos pone delante de los ojos"

Valentina Vidal publicó Volátil una novela que recupera el valor de la identidad individual y colectiva.

mripetta

—¿Cómo surgió la historia?
 

—Lo primero que tuve fue el título, el oficio del personaje y que el inconsciente le tirara la puerta abajo a patadas. Tenía en la cabeza la escena inicial, también la estructura. A partir de ahí fue desarrollar la búsqueda de Lucía con una voz en segunda en tensión con la primera y que ese efecto centrífugo la empujara mientras los espacios de su vida ajustaban la cuerda cada día un poquito más. Es la historia de alguien a punto de estallar por mil razones, como nos puede pasar a cualquiera de nosotros, sólo que en este caso ese estallido entra en el juego de la ficción. Fue un proceso de escritura y corrección profundo, pero a mí me encanta corregir, creo que es de donde empieza a latir la escritura, a respirar.
 

 

—¿Por qué el título?

 

—Porque Lucía se volatiliza, va dejando partículas de sí misma en cada paso que da, en cada vacilación que la frena y porque el título juega con uno de sus materiales de trabajo.

 

—¿Cómo definís a Lucia la protagonista de la novel ?
 

Es una mujer que está fragmentada, que necesita encontrar la verdad para juntar los pedazos o terminar de romperse. Duda, no sabe si correr la cortina. Sabe y no sabe que hay detrás, pero está cansada de estar cercada y tiene un pie de cada lado de la línea que divide la realidad de la mentira.

 

—¿Cuál es el papel del maquillaje?
 

—Para Lucía es una herramienta de trabajo y de defensa, es como un escudo. Forma parte de su órbita. Luego están los rostros detrás de los rostros, los espejos, las máscaras, lo que se quiere mostrar, lo que se quiere esconder: los miedos, las exigencias estéticas, el negocio. También es un material de resistencia magnífico y poderoso. Un resaltador de voluptuosidad o una maquetación que la imita con la pericia de quien sepa usarlo.

"Qué hacemos con la verdad cuando se nos pone delante de los ojos"

—¿Es una novela sobre la identidad?
 

—Creo que es una novela sobre la búsqueda de la verdad y qué hacemos con ella una vez que se nos pone delante de los ojos.
 

—¿Qué pasa con su vida de pareja en ese camino?
 

—Se corre el velo, se desata el caos. Se terminan de desacomodar las piezas que no encajaban.
 

—¿Qué espacio ocupa la amistad en la novela?
 

—Es el único terreno en el que puede desplazarse sin romperse. El del amor transparente, la lealtad y el humor.
 

—¿Qué te gustaría que el lector encuentre?
 

—Me gustaría que la pase bien, que disfrute del juego, que se sienta parte del mundo ficcional, que descubra como un detective los universos, las canciones, las referencias. Que se divierta y se sienta contento de tener esta novela en su biblioteca.
 

—¿Qué te dio a vos la posibilidad de escribir?
 

—La voracidad de la lectura. No podría escribir sin leer. Me dio la posibilidad de conocer autores de todos lados y que, en algunos casos, tenga el enorme privilegio de tener su amistad. Así que me dio la lectura y la amistad. No sé si haya cosas mejores.
 

—¿Tenes rutina para hacerlo?
 

—Trabajo en una oficina la mayor parte del día y tengo que tener muchísima voluntad a la hora de escribir. Llego de noche a mi casa, después de haber estado dentro de un Excel nueve horas, lo que me deja en un estado de abstracción difícil de salir, pero tengo métodos: siempre estoy anotando ideas en un cuaderno, en el celular o me mando mails. Cuando por fin hay algo concreto para empezar a escribir, pongo música tranquila, doy algunas vueltas, me preparo un mate y me siento a ver qué dispara lo que anoté. Si no logro nada, el plan que sigue y con el que escribí la mayor parte de Volátil, es levantarme de madrugada sin ver redes sociales, ni chequear mensajes, ni nada. Directo a la notebook con la cabeza limpia. Es increíble cómo la mente sin todo ese bombardeo de información alienante está más ágil y clara, con más campo para jugar, para romper un texto y volverlo a armar. Y lectura, siempre lectura.
 

—¿Qué temas son los que te gusta abordar a la hora de escribir?

 

—Lo que más me gusta en la escritura no es tanto un tema específico sino narrar una historia con diferentes puntos de vista, que la conversación entre la ficción y el lector vayan juntos descubriendo el camino con sus ambigüedades, con un pie en lo real y otro pie en el delirio.
 

—¿Te cuesta dejar a los personajes?
 

—Pasamos mucho tiempo amontonados con idas y vueltas, con peleas y reconciliaciones. Así que cuando se termina ya está bien. Necesitamos seguir nuestros caminos, pensar en otras cosas. Tomar una sana distancia.

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