El fin de semana pasado, a pesar de las restricciones de circulación por el G20, resultó mejor que normal para esta altura del año, con más de 400.000 espectadores en las salas. Lo que demuestra -por si hiciera falta- que el fin de semana pasado fue pésimo por el desmadre del fallido River-Boca. De no haber ocurrido tal desastre, noviembre habría estado por encima de la media, dado que -como indica el sitio especializado Cinesargentinos.com- incluso fue mejor que el noviembre del año récord 2015 un 0,6%. ¿La razón? Que una película se mantiene en la primera posición desde hace cinco semanas con más de 100.000 espectadores cada vez, Bohemian Rhapsody. De hecho, y proporcionalmente, la película está funcionando mejor aquí -y en otros mercados- que en los Estados Unidos. Algo hay con la música de Queen que sintonizó perfectamente con la audiencia global y logró superar las críticas mediocres o malas que abundaron cuando el estreno global. De hecho, lleva casi u$ 540 millones en todo el mundo (mucho para un estreno de noviembre que no es una película familiar), de los cuales solo u$ 134 millones se recaudaron en el país de origen.

Otra prueba del desmadre del fin de noviembre: El Grinch tuvo más público en la segunda semana que en la primera. De todos modos, no le alcanzó para llegar a la primera posición. Pero no deja de ser significativo para una película que debería haber perdido al menos un 12% entre estreno y segunda semana.

De todos modos, la noticia cinematográfica del fin de semana fue Burn the Stage. No es en realidad una película sino un registro cinematográfico de un recital de un grupo de K-Pop que se estrenó en pocas salas y en pocas funciones, pero quedó primera en recaudaciones el pasado jueves y, dado que es un evento limitado a solo una semana, es probable que termine en el rango de los 50.000 espectadores o poco más. Dos o tres lecciones. Primero, que el K-Pop es un fenómeno que crece y que por eso mismo hay un campo interesante para productos coreanos (sobre todo en el cine, que está poco explotado). Segundo, que los eventos no cinematográficos representan un filón creciente para las salas, cuya tecnología les permite hoy hacer algo más que pasar películas (sobre todo cuando hay una crisis al respecto, de la que nos ocuparemos cuando se estrene Roma, de Alfonso Cuarón).

Como corolario, Burn... fue el "estreno" mejor ubicado en el top ten, donde hay nada menos que seis en la lista, aunque ninguno funcionó tan bien. Es el caso de Robin Hood, que se encontró con críticas muy malas, y con El primer hombre en la Luna, otra de las primeras películas que llegan de la "temporada de premios" con destino de Oscar. En promedio, todas quedaron lejos de un número bueno, aunque Demonio de medianoche, si se tiene en cuenta que tuvo menos funciones y menos pantallas que el resto, resulta la de mejor rendimiento dentro de una lista que muestra cómo se "queman" películas en estas últimas semanas del año.

Diciembre será, como siempre, un mes "tranquilo", aunque las fiestas caen en fin de semana largo pero con menos funciones los días 24,25, 31 y 1° de enero. Es claro que, dados los números, no será un mal año, pero tampoco récord.