"Hay algunos cuentos que escribí en pandemia, los demás veían de antes. Al principio en la pandemia entré en estado de shock y me dediqué a hacer los mismo que todo el mundo o sea cocinar. Cociné durante meses hasta que pude salir de la parálisis", dic. la escritora Ana María Shua en un bar donde pide un cortado y comienza una charla que ella siempre hace que sea amena. 

"No tienen un hilo conductor. Cada cuento es diferente de los demás. Últimamente tienen un hilo conductor, en este caso no. Y tiene que ver con mi idea de la literatura y de lo que yo quiero como lectora. A mi me gustan las sorpresas, yo quiero que cada libro mío sea diferente de los demás. Y cuando leo un libro de cuentos me gusta que cada uno me sorprenda, que sea totalmente distinto de los otros, no saber con qué me voy a  encontrar y eso es el efecto que quise causar en el lector", sostiene la autora.

-Además del de la enfermedad ¿hay otros que son autobiográficos?

-Si, no voy a decir cuales. El lector se va a dar cuenta. Hay varios cuentos que usé mucho material autobiográfico, no es que es exactamente mi vida pero hay mucho. Hay uno que tiene que ver con mi querido amigo y recordado Jorge Guinzburg por la historia de la primera vez es el que se llama Técnicas modernas. Es como un recuerdo de un libro que se leía mucho en los sesenta que se llamaba Técnicas sexuales modernas que era terrible. Lo busque lo encontré. Lo había leído con mi novio pensado en la primera vez. Lo usé para el cuento y me divertí mucho. Cada cuento tiene su propia historia, si por alguna razón en este momento tuve mas ganas de escribir cuentos que tuvieran que ver con mi historia personal que en otros libros.

-¿Hablar ahora del cáncer que tuviste hace mas de 20 años te permitió hacerlo de otra manera?

-Tenía un texto que escribí en ese momento, nunca lo quise publicar y de pronto ahora lo releí en pandemia. Me di cuenta que podía ser la base de un cuento. Está construido con mis reflexiones desde hoy , mirando lo que pasó en ese momento y lo que yo estaba escribiendo mientras estaba enferma.

-¿Te parece que es difícil para el lector los temas de enfermedades?

-Es un género, hay gente que le resulta fascinante y a otra no tanto. Pero este libro no es sobre enfermedad y muerte, si el último cuento. A mi es un género que me gusta mucho. Todas las series de médicos y hospitales me interesan mucho. Por eso de que la enfermedad y el amor son dos aventuras que puede tener cualquiera. No hay nadie en la vida que no haya pasado por las dos experiencias en algún momento.

-¿Cómo elegiste el título?

-Fue muy difícil elegirlo. Sirena de río, no me terminaba de convencer. Busqué muchas posibilidades, pero me quedé con ese. Y me encantó lo que hicieron con la tapa. Los cuentos antes no tenían un hilo conductor y se ponía el libro de uno de los cuentos. Así hicimos con este.

-¿Nunca quedarte con un género tiene que ver con el lector y sorprenderlo o con vos?

-Justamente. Las dos cosas. Es lo que me gusta leer y por lo tanto también me gusta escribir. Dime lo que lees y te diré o que escribes. A mi me gusta leer narrativa en todas sus formas. Cambiar de género me ayuda mucho en los momentos que podrían ser de bloqueo. Como voy pasando de cuento a novela a microrrelato me ayuda cuando no puedo avanzar en un género avanzo en otro.

-¿En alguno te sentís más cómoda?

-Quizás en el microrrelato, pero no se si en este momento, porque ya escribí mucho y no somos un pozo sin fondo. Por otra parte ahora estoy escribiendo haikus que son poemas japoneses que tienen una estructura muy rígida son cinco sílabas, siete sílabas y cinco sílabas. Me encanta ese género, es tan diferente del narrativo. Me resulta muy refrescante. A mi me divierte muchísimo. Quieta no me voy a quedar.

-¿La pandemia te cambió?

-Me tomó a una edad mas avanzada, no cambió en nada en mi. Fue como un agujero. Escucho a la gente hablar como si esos dos años no hubiera existido, como un agujero que había que saltar. No siento que haya acercado la gente a la literatura, no lo sé, me parece que más la acercó a la cocina. El mundo del libro se achicó. No creo que la pandemia haya ayudado a que lea más.

-¿Qué te gustaría lograr con este libro?

-Conmover. Hay varios cuentos que me propuse emocionar, espero lograrlo. Hay algunos que resultan conmovedores y espero que en otros se rían mucho. Todos tienen humor.

-¿Es difícil lograr las emociones en el espacio acotado del cuento?

-El cuento no tiene una medida precisa. Si es muy difícil de provocar un momento de emoción en el microrrelato, es mas fácil hacer reír, pero se logra. En la historia de la literatura hay un montón de cuentos que sin conmovedores, y muchos maestros lo han logrado.

-¿Escribis paralelamente para niños y adultos?

-Según, no tengo un método fijo. En general para chicos estoy todo el tiempo produciendo libros, que no necesariamente los tengo que inventar, entonces los puede hacer en cualquier momento. Ahora por ejemplo me pidieron una versión de clásicos. Puedo hacerlo mientras estoy escribiendo algo para adultos. Si tengo que pensar una novela para chicos es igual que para grandes tengo que despejar todo dedicarme a eso. No me puedo desdoblar. Ocupa el mismo tiempo de energía mental que para adultos.

-¿Es más difícil captar a los chicos?

-Para nada. Si uno tiene buena memoria escribe para el chico que fue, escribe pensando que le gustaría leer si hoy fuera un chico y es muy sencillo. Todo consiste en tener buena memoria.

-¿Tenes una rutina?

-Escribo de mañana, después del almuerzo no se me ocurre nada, solo puedo hacer cosas muy sencillas. A la mañana funciona mejor mi cabeza. Ahora tengo mi oficina dentro de casa, cuando eran chicas mis hijas la tenia a unas cuadras. Lo que necesito es un lugar donde pueda cerrar la puerta, estar tranquila y en silencio, y hacerme muchos cortaditos. Tengo una jarra de agua caliente .