Un dato curioso y festivo publicó el lunes el sitio cinesargentinos.com, que analiza la taquilla y el comportamiento del negocio cinematográfico en general en nuestro país. El título de la nota era "Los cines tuvieron el mejor enero de la historia", en relación con la cifra de entradas vendidas para ese mes desde que hay estadísticas normalizadas. Fueron 4.443.098, lo que equivale a $ 501 millones en todo el país. En la nota, se compara esta recaudación con la del año récord, 2015, cuando en aquel enero se vendieron 4.371.320 entradas.

Los tanques arrastran indefectiblemente toda la taquilla, pero funcionan casi al azar

Antes de sacar conclusiones o de proyectar estas cifras, hay elementos a considerar. En primer lugar, que estos números -más el hecho de que Coco lograra superar cómodamente y casi sin perder fuerza la barrera de los dos millones de entradas en unos veinte días- demuestran que no hay temporadas bajas. Que incluso cuando el clima lleva al público a optar por actividades de ocio al aire libre, cuando aparece un espectáculo convocante las entradas se venden. La segunda consideración es más importante: la cartelera argentina depende casi exclusivamente de los tanques, algo sobre lo que habitualmente llamamos la atención en nuestras columnas sobre recaudaciones semanales. Es decir: una película de gran espectáculo, con buena campaña de prensa y buen boca a boca es lo que se necesita para que la taquilla crezca, y un fenómeno así arrastra al resto. El problema es que no hay ninguna fórmula que garantice que un filme cualquiera tenga ese arrastre. Ejemplo de ejemplos: no hay casi franquicia más conocida que Star Wars y el Episodio VIII no llegó -ni de lejos- al millón de espectadores cuando ya no figura en los cines de Capital Federaln y GBA (casi). Las razones pueden ser varias, aunque la más clara parece ser que esa marca todavía funciona alrededor del valor "nostalgia" y no termina de sumar seguidores más jóvenes. Algo que no sucede en los Estados Unidos, aunque las razones por las cuales eso sucede exceden esta nota.

Es decir: incluso sin tenemos un gran enero y existe la posibilidad de que febrero -con el reciente estreno de 50 sombras liberadas, que seguramente sume bien en sus primeras semanas tras quedar primera en taquilla en su debut, más el tanque Pantera Negra, de Marvel -que tiene una enorme campaña de prensa detrás, especialmente en los canales de TV infantiles- sea similar, no puede saberse qué sucederá en el año. Lo más probable es que el precio promedio de las entradas en dólares siga en el mismo nivel (alrededor de u$ 5) salvo una catástrofe, y que por tanto la posibilidad del público de acceder a ellas se mantenga igual que ahora. Entonces todo es cuestión de suerte: si un tanque es aceptado, las recaudaciones suben. Si no, bajan. A suerte y verdad.

No hay ninguna manera de saber, a esta altura de 2018, si será año récord o no

Este año hay por lo menos diez títulos que permiten tener esperanzas en buenos números. Otro Pixar (Los Increíbles 2), dos filmes más de Marvel (el muy esperado Los Vengadores-Infinity War y Ant-Man and the Wasp), la película de Han Solo, Jurassic World 2, la aventura de culto Rady Player One, dirigida por Steven Spielberg. Deadpool 2, la continuación de Animales Fantásticos y dónde encontrarlos, la secuela de Mary Poppins y una nueva Misión: Imposible. Pero ninguna de estas apuestas es segura. Por ahora, se puede ser optimista, pero habrá que mirar película a película.