Netflix acaba de contratar en exclusividad al creador de series Ryan Murphy con un trato que rondaría los u$s300 millones. El creador de éxitos como Glee, Nip/tuck, American Horror Story, American Crime Story y Feud era una de las mentes creativas más importantes de Fox durante las últimas dos décadas. La "captura" por parte de Netflix es otro golpe del streaming a la televisión tradicional.

Murphy es uno de los pocos "autores" en el mundo de las series televisivas, con un estilo propio -glamoroso, irónico, con mucho cuidado en la puesta en escena y, en ocasiones, con rupturas respecto de los modelos narrativos tradicionales- y generador de éxitos a repetición (salvo su intento de comedia negra Scream Queens, que no tuvo una repercusión a la altura de las expectativas). En 2017 tuvo un enorme éxito con Feud, que narró la historia de odio entre Joan Crawford y Bette Davis alrededor de ¿Qué pasó con Baby Jane?, y había triunfado con American Crime Story: el pueblo contra O.J. Simpson. Este año arrancó con éxito la segunda temporada de esa serie, que cuenta en este caso el asesinato de Gianni Versace. Todos estos programas han apuntalado la programación de Fox casi con el mismo peso que la eterna Los Simpson. Y ya formaban parte de la grilla de Netflix.

El contrato entre Murphy y Fox termina el próximo 1º de julio, el mismo día en que comienza su compromiso con Netflix. El acuerdo con el gigante del streaming implica el desarrollo de series exclusivas para la firma durante cinco años. Lo que, de paso, pone en cuestión lo que pueda pasar con aquellos programas que ya estaba desarrollando para Fox, como las nuevas temporadas de American..., Feud o la nueva serie 9-1-1, policial que fue lanzado con éxito hace poco tiempo. El productor, de todos modos, ya había creado material para la firma de on demand y anunció además dos series, Ratched -sobre los orígenes del personaje de la enfermera de la película Atrapado sin salida- y The Politician, una sátira sobre el mundo de, claro, la política. Por lo demás, la productora de Murphy obtendrá cerca de u$s60 millones por parte de Netflix para el desarrollo de los programas. El contrato es por los contenidos: Netflix, como suele suceder, se queda con todos los derechos.

No sólo esta "adquisición" es un retroceso para la televisión de aire sino que alimenta también la pelea por los contenidos exclusivos que es el actual -y próximo- campo de batalla de toda la industria del on demand. Lo que implicará en no mucho tiempo un cambio absoluto en el ecosistema del entretenimiento audiovisual, y la concreción total del "pagar por ver" a la carta.