Otro fin de semana flojo en los cines. Prueba: Coco, que volvió a la primera posición la semana pasada, sigue ahí, firme y ya con el ingreso al paraíso de los tres millones de entradas casi asegurados a dos meses de su estreno. Y eso que, hasta el sábado, el semi-tanque Tomb Raider, relanzamiento de las hazañas cinematográficas de la heroína de los videogames Lara Croft -esta vez con el rostro de Alicia Vikander- había arrancado primera. Pero el estreno más improtante de la semana, finalmente, quedó en la segunda posición y desplazó a Pantera Negra, que a su vez desplazó a La forma del agua. De todos modos, dadoel público al que está dirigido, el resultado de la ganadora del Oscar -en un período en el que la cartelera no pasa por su mejor momento- es más que decoroso.

Veamos algunas curiosidades. Que Pantera Negra haya descendido al tercer puesto cuando en los Estados Unidos es una de las mayores máquinas de romper récords de los últimos años implica que hay aún funcionando cierta componente de idiosincracia local y que la globalización del gusto no es total. Lo mismo sucede en otros casos, aunque este es el más espectacular. En los EE.UU., el filme se vende como una especie de reivindicación de minorías: por fin el gran presupuesto tiene como protagonistas a afroamericanos (más aún, afroamericanas). Pero lo que es importante en ese contexto no lo es tanto fuera de sus fronteras. Así, es difícil que Pantera... supere la barrera del millón de espectadores, algo que en este primer trimestre logró con mucho menos marketing el relanzamiento de Jumanji, por otro lado mucho mejor película.

En la tabla tambíén se ve cómo el cine de terror sigue siendo un sostén importante de los números. No solo por la buena posición de La maldición de la casa Winchester, sino también porque el estreno nacional Luciferina quedó con cerca de 10.000 espectadores (nada mal dadas las circunstancias actuales del mercado( y porque la tabla la cierra otra película del género, Los inquilinos. Hay allí, como siempre decimos, un público fiel que sigue el género y permite que funcione casi siempre.

Pero uno de los mejores promedios de la semana lo tuvo la candidata al Oscar estrenada con retraso, El hilo fantasma, de Paul Thomas Anderson. Los 22.000 espectadores pueden parecer poco, pero resultan muchos si se tiene en cuenta que no es un "tanque", es cine de autor y su lanzamiento no solo fue en pocas salas comparado con lo que suele ser el estándar de Hollywood hoy, sino que además no se proyectó en todas las funciones. ¿La razón? Daniel Day Lewis es un gran atractor de público (uno de los pocos actores que logran, hoy, congregar solo con su nombre) y que tuvo muy buenas críticas: el público para este cine de director importante les presta atención. No es una mala noticia: implica que todavía se puede diversificar la oferta si se la trabaja con suficiente inteligencia. Marzo viene flojo, pero quizás lo levante el próximo Spielberg, Ready Player One.