Sahumadores sonoros Aztecas, generadores de ruido Maya, ocarinas Incas, silbatos y flautas dobles, triples y cuádruples Teotihuacanos y vasijas silbadoras Moche. A priori, tan poco acordes con la era digital, tienen la posibilidad de llegar a oídos contemporáneso en la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías. Así, tradición y modernidad se conjugan para ofrecer una producción musical única, que se pasea por los principales escenarios del mundo. Los porteños tendrán oportunidade de apreciarla hoy, cuando se presenten en el Centro Cultural Konex, desde las 21.

La OIANT nació en 2004 en la Universidad Nacional de Tres de Febrero por voluntad e inspiración de Alejandro Iglesias Rossi, músico, compositor, director e investigador argentino mundialmente reconocido por sus trabajos. La agrupación se integró con miembros de distintas carreras relacionadas con la música en el ámbito de la Universidad.

El objetivo más explícito de la Orquesta es la de otorgar a los instrumentos originarios de América la misma dignidad ontológica que a los instrumentos heredados de la tradición europea y los desarrollados por la tecnología digital. Bajo esta concepción, los miembros de la orquesta combinan el trabajo de investigación, lutería, composición e interpretación, indagando en las profundidades históricas de los sonidos de la región para rescatar y reconstruir viejos instrumentos de la era precolombina que hasta ahora estaban perdidos.

Sin embargo, el trabajo de la OIANT no solo se enmarca en el rescate histórico de los instrumentos, sino en también recuperar su potencial multisensorial, elevando el impacto espiritual de cada uno de ellos. De este modo, los espectáculos son una experiencia movilizante, que incluye proyecciones de Códices Precolombinos y una performance por parte de los músicos, que al igual que los antepasados originarios, crean sus propias máscaras de la tradición iconográfica americana.

El repertorio se basa en composiciones americanas precolombinas y música electroacústica más contemporánea interpretadas con coreografías especiales, fundada en un trabajo corporal que rememora rituales ancestrales y resaltan el espíritu de las sonoridades, todo bajo la dirección escénica y visual de Susana Ferreres.

La OIANT se viene presentando en distintas partes del mundo, cosechando elogios por los críticos especializados. Su trabajo ha sido recientemente premiado con el Musical Rights Awards del International Music Council (con sede en la Unesco).

Resumió el Daily News de Sudáfrica: "es un museo viviente de la vida escondida en el sonido".