Es cierto, esta Semana Santa (con feriado extra del 2 de Abril) no tuvo demasiado público en los cines, aunque comparado con semanas anteriores la concurrencia no esmala. Menos si se tiene en cuenta que hubo buen clima y un récord de más de dos millones de turistas en diferentes balnearios de nuestro país, que no usaron sus días de ocio para ir al cine. En esas circunstancias, el primer puesto logrado por Steven Spielberg con la fantasía Ready Player One es más que interesante, si se tiene en cuenta que sus últimas películas -incluyendo la reciente The Post- no tuvieron sincronía con su público. El "tanque", al día lunes, llegó a los 130.000 espectadores. No es una cifra espectacular -pero vean, nuevamente, los atenuantes-, pero se vuelve más apreciable si vemos el tamaño del lanzamiento, menos de 300 pantallas cuando hoy las películas de este tamaño suelen tener entre 350 y 500 (!) el fin de semana de estreno. Así que, como sucedió en los EE.UU. (donde el filme superó las expectativas de la industria), podemos decir que el mago del cine familiar volvió al triunfo.

Dicho esto, hay dos síntomas importantes en la lista de películas que ingersaron al top ten. El primero, que seis fueron estrenos de la semana, lo que implica que existe una gran necesidad de novedades para que el público siga yendo a las salas. No es la primera vez que ocurre, y si bien es lógico que los estrenos conciten más atención que las películas que ya están en cartel, la cifra es bastante rara. El segundo, que salvo La reina del miedo y La maldición de la casa Winchester, el resto de las películas en la lista son o bien aptas para todo público o bien, como mucho, solo aptas para mayores de 13 años. Cada vez más, el cine es un entretenimiento familiar y, si se tienen en cuenta los precios relativos de las entradas (la Argentina es, en dólares, de los países más baratos de la región al respecto, siempre con tickes que rondan los cinco dólares). Eso también explica la falta de variedad en las carteleras, o que el cine que no responde de manera inmediata a estas características "gran público" se vean relegadas a salas menos importantes, a lanzamientos chicos o a cierto maltrato por el aparato de exhibición y distribución. Aunque mal de muchos, etcétera, digamos que es una tendencia global que en la Argentina parece mucho más fuerte por la poca cantidad de pantallas con la que cuenta el territorio, bastante menos de 1000.

Otro asunto interesante consiste en la influencia de las críticas. Se notó con el lanzamiento de Un viaje en el tiempo, película de enorme presupuesto de Disney que, aunque tuvo una buena salida en los Estados Unidos cuando su estreno (fue en el fin de semana de los Oscar), cayó luego rápidamente, y tanto allí como aquí fue destrozada -con razón- por la crítica. Lo interesante en este caso es que el filme familiar fue utilizado como un vector de corrección política (es una película que declama feminismo, respeto por las minorías, etcétera, de manera bastante menos divertida de lo que el cine de este tipo merece) y eso destrozó sus posibilidades como entretenimiento. Aquí, además, se nota en mayor medida porque los problemas del público argentino (que pueden ser graves) no son los mismos. El mal cine didáctico es mal cine y mala enseñanza.

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