Los exhibidores cinematográficos pueden estar contentos: gracias a otro tnque de superhéroes, sigue la buena racha y los números le sonríen a la taquilla. Entre el jueves y el domingo hubo casi 630.000 entradas vendidas, de las cuales Deadpool 2, en primera posición, vendió la mitad. En segundo lugar quedó Avengers: Infinity War, que se encamina con tranquilidad a los tres millones de tickets durante su permanencia en salas. De allí hacia abajo, todo es en realidad desolación. Cuando en el décimo puesto ingresa una película con menos de 5.000 espectadores, es que hay un verdadero problema.

Analicemos con algo más de rigor los números. Los dos primeros títulos de la lista ocuparon más de 800 pantallas. Es cierto que, en muchos cines, no están en todas las funciones, lo que deja un pequeño resquicio para otros títulos. En los multisalas, suele suceder que las funciones del mediodía y de la tarde están ocupadas por películas infantiles, lo que explica que el décimo puesto de la lista todavía siga ocupado por Peter Rabbit, por ejemplo, y que el noveno lo lleve Gnomos al ataque, filme que no tuvo demasiada publicidad, por otro lado. Algo más: Deadpool 2 no es una película que pueda ser vista por los chicos (alusiones sexuales, hiperviolencia, chistes adultos, etcétera) lo que por otro lado potencia las pantallas infantiles. Por cierto, solo hablamos de cine gran público. De allí que estrenos que podrían haber tenido mejor cantidad de espectadores (la comedia oscura Tully, por ejemplo) tuvieran promedios decepcionantes.

Dicho de otro modo: sin tanques, como venimos diciendo desde hace mucho tiempo, no hay negocio. Puede el lector pensar que esta regla se cae con la buena performance de la brasileña Nada que perder, que ronda los 600.000 espectadores. Pero aquí hay un truco: la iglesia evangélica que produjo el filme compró funciones completas (lo ha explicado muy bien el sitio cinesargentinos.com en una nota) y eso no da datos respecto de la cantidad de personas que efectivamente vieron la película. Por lo tanto, la norma "sin tanques no hay taquilla" carece en estos tiempos de excepción. Para que quede claro: salvo en los fines de semana de lanzamiento de una película-evento bien grande, el promedio por pantalla no llega nunca a los 1000 espectadores.

El jueves llegarán dos películas con potencial para quedarse en la cima de las recaudaciones: la argentina Animal, con Guillermo Francella (uno de los pocos actores que atrae público solo con su nombre) y la estadounidense Han Solo, una historia de Star Wars, que seguramente pelee el primer puesto con Deadpool 2. Tanques, pues, el único negocio real -y global, la situación argentina no es la excepción- en las salas cinematográficas.

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