“Creo que hay lugar en este negocio para todos”. Una frase que dicen todos los que se enfrentan a una potencial y fuerte competencia. En este caso, el autor es Ted Sarandos, el jefe de contenidos de Netflix. Y se relaciona con qué pasará con la exitosa firma de SVOD ante el horizonte de lanzamientos en ese terreno que preparan Disney con Disney+ y Warner Media. Fue en el marco de la Conferencia Global de Medios y Comunicaciones el pasado lunes en Nueva York. La pregunta general era si el enorme crecimiento que la firma de streaming ha experimentado en los últimos años, y especialmente en 2018 -donde superó las expectativas de todos los analistas en cantidad de suscriptores dentro y fuera de los Estados Unidos-, no sufrirá una desaceleración cuando Disney y Warner desembarquen -con artillería pesada- en el medio.

“Van a hacer cosas como hacemos nosotros, algunas van a funcionar bien, otras no”, es el balance que hace Sarandos de lo que viene. Mientras, Netflix cierra muchos tratos por contenidos que hacen más sólidas las relaciones con aquellos que producen por fuera de la compañía y también licencian a la firma, como AMC con The walking dead. Sarandos explicó que cada nuevo contenido que se emita en señales de cable o aire de esas productoras pasará inmediatamente, en exclusiva, a Netflix. Por otra parte, Sarandos dijo que cuando Netflix ingresó al campo del contenido original hace siete años con House of Cards, previeron que en algún momento los grandes creadores de contenidos iban a ingresar al video on demand -o, como se prefiere decir ahora, “directo al consumidor”- y que, por lo tanto “teníamos que aprovechar y ser los mejores”. Hasta ahora, la marca Netflix como creadora de contenidos tiene un peso que supera a Amazon o Hulu, los otros dos grandes actores en el mercado internacional.

El problema de Disney y Warner es que un SVOD exclusivo los priva de licenciar contenidos

El problema consiste en que Disney y Warner no solo son dos marcas gigantescas y perfectamente instaladas, sino que además tienen una cantidad gigantesca de licencias propias, marcas de contenidos, personajes, etcétera. Y además han incrementado tales reservorios en los últimos años ( Disney al comprar Jim Henson, Marvel, Pixar y Lucasfilms, por ejemplo). Pero al mismo tiempo Netflix ha instalado sus propias marcas. El problema que tienen tanto Warner como Disney consiste en que gran parte de sus ingresos provienen justamente del licenciamiento a terceros de productos propios. Si tienen SVODs exclusivos, ese ingreso desaparece y el riesgo para contenidos (incluso de marca: ver el fracaso de Han Solo) crece. Netfl ix no tiene ese problema. El futuro en este campo es apasionante.